Jong Yak Yong (alias Jong Ta San, 1762-1836) fue un filósofo y funcionario estatal que vivió durante el reinado de la dinastía Joseon, considerado como uno de los mejores pensadores del movimiento de reforma social confuciana Silhak.
Desde su juventud ofició como funcionario gubernamental, pero en los últimos años de su vida dejó de serlo para entregarse a la investigación académica y la redacción de libros.
Reconoció la doctrina de que la Tierra es redonda y gira sobre su eje y explicó que la lluvia, la nieve, el trueno, la pleamar y otros fenómenos naturales no eran causados por fuerzas sobrenaturales.
Acentuó la necesidad de desarrollar la tecnología y estudió la agricultura, la tejeduría y sobre todo la ingeniería, contribuyendo a la construcción de barcos, puentes, murallas, etc. Diseñó la ciudadela de Suwon e inventó la grúa que desempeñaría un gran papel en la construcción de esta ciudadela.
Fue un literato sobresaliente y escribió más de 2.000 piezas poéticas y prosaicas, entre otras «Canción del pueblo hambriento» y «Caza del tigre». En sus obras empatizó con la vida ignominiosa del pueblo y denunció el cruel pillaje de los aristócratas, lo cual le valió falsas acusaciones de la elite feudal que lo condujeron a tener que retirarse al exilio. Durante sus años como exiliado se dedicó a estudiar textos clásicos como el I Ching para luego escribir y perfeccionar sus conocimientos, legando escritos de todo tipo, desde recetas para la elaboración del té de hierbas medicinales, hasta libros sobre política, ética, economía, ciencias naturales, y música, aunque estaba profundamente preocupado por el problema de la pobreza durante la era feudal Joson, con lo cual sus mayores aportes los dedicó a ésa área. Jong Yak-Yong reflexionó profundamente sobre el tema de la pobreza y planteó preguntas sobre el papel de los funcionarios del gobierno. Creía que el gobierno y los burócratas podían y debían jugar un papel mas importante en la solución del problema de la pobreza. Jong Ta-san hizo hincapié en la importancia de que el gobernador administre a las personas con integridad y de manera justa. Según él, el gobierno era la entidad que debiera gobernar para prestar ayuda y favorecer a la gente mientras que la gente era el sujeto de la simpatía que el gobierno debía ganarse si pretendía gobernarlos.
Al servicio de esta idea, Jong criticó a los filósofos confucianos de su época por dedicarse tanto a erudiciones etimológicas infructuosas como a perseguir la teoría filosófica «per se» sin ninguna aplicación práctica. Realizó críticas a las excesivas formalidades innecesarias de los rituales confucianos alegando que solo deberían limitarse a fomentar la buena conducta, y argumentó que las becas deberían volver a centrarse en asuntos más importantes, como la música y la ley. Esta no era solo una afirmación intelectual sino también política: argumentó que los exámenes de Kwago por los cuales las personas calificaban para el servicio real deberían reformarse para enfocarse en estas preocupaciones.
Jong Yak-Yong también escribió sobre la necesidad de implementar una reforma agraria dadas las desigualdades sociales que el sistema feudal causaba en el campesinado durante el gobierno de la dinastía Joson. La reforma agraria fue un tema importante para los reformadores de la filosofía Silhak, y Jong Ta-San elaboró propuestas de reforma agraria basadas en las proposiciones que el filósofo Yu Hyungheng de la escuela Silhak había postulado al respecto de este tema. En lugar de la propiedad de terratenietes feudales, Jong Ta-San propuso un «sistema de tierras de aldea», en el cual la aldea mantendría sus tierras en común y cultivaría la tierra como un todo, mientras que los productos de la tierra se dividirían según la cantidad de trabajo aportado, estableciendo así un nuevo paradigma respecto a la administración y distribución de la riqueza, que fue una idea precursora de la colectivización y socialización de la producción agropecuaria.
Después de su regreso del exilio, Jong Ta-San publicó sus obras más importantes: «Heumheumsinseo» sobre la jurisprudencia (1819); «Aeongakbi» sobre lingüística (1819); «Sadekoryesanbo» sobre la diplomacia (1820); «Mongminsimseo» sobre el arte de gobernar, y «Gyeongsesiryeong» sobre la administración (1822).