Kim Jong Hui (1786-1856) fue un renombrado filósofo de la escuela Silhak de la primera mitad del siglo XIX y célebre calígrafo especialmente famoso por haber transformado la epigrafía coreana y por haber creado el «Chusa-che» (estilo de escritura Chusa) inspirado en su estudio de los antiguos epitafios coreanos y chinos.
Nacido en una familia noble de Kyongju de la provincia Kyongsang del Norte, sorprendió, desde la infancia a los hombres por su inteligencia sin par. En 1809 aprobó el examen de servicio civil y comenzó su carrera oficial. Fue nombrado con el alto cargo de Taesasong (Superior de la escuela Songgyungwan, el instituto educativo más alto en la dinastía feudal de Joson) y viceministro de asuntos militares por lo que ya antes de llegar a su tercera década de vida su nombre era ampliamente reconocido hasta en el extranjero.
Kim Jong Hui que dedicó toda su vida al estudio de ciencias y la labor docente realizó una profunda investigación sobre la historia, la astronomía, la geografía y la música y sus logros fueron realmente notables en aquellos días.
Contribuyó a la incorporación de la epigrafía en la ciencia histórica de Corea compilando el “Catálogo de inscripciones de Haedong” basado en extensos estudios de las inscripciones en los monumentos de piedra que se encuentran por todo el país. Viajó a China donde conoció personalmente a filósofos de la nación vecina como Weng Fanggang (翁方綱, 1733-1818) y Ruan Yuan (阮元, 1764-1849) quienes reconocieron sus cualidades, y aportó al pensamiento de la escuela filosófica Silhak escribiendo ensayos criticando al neoconfucianismo rígido.
Por sus investigaciones sobre monumentos de piedra, Kim Jong-Hui fue el primero en dar el inicio de la arqueología de Corea, descubriendo que las reliquias antiguas que la tradición popular creía que eran creaciones del “diablo del relámpago”, eran en realidad hachas y casquillos de flecha de piedra hechos por los pueblos antiguos, y que los túmulos conocidos como «Josan» (montañas artificiales) eran las tumbas de reyes o aristócratas. La influencia de Kim Jong-Hui entre los eruditos coreanos de finales del siglo XIX fue inmensa. Tenía fama de haber enseñado a 3.000 de ellos y fue visto como el líder de una tendencia modernizadora que se convirtió en la Fiesta de la Ilustración Kaehwapa a fines del siglo XIX. Entre los eruditos que estudiaron con Kim Jong-Hui se encuentran Shin Wi (申 緯, 1769-1845), O Kyong-Sok (吳慶錫, 1831-1879), Min Tae-ho (閔台鎬, 1834–1884), Min Kyu-Ho (閔 奎 鎬, 1836-1878), Kang Wi (姜 瑋, 1820-1884), entre otros.

“Wandang Sehando”, pintura paisajista de Kim Jong-Hui obsequiada a su discípulo Ri Sang-Jok. La obra combina el talento artístico y literario del autor junto con la escritura caligráfica «Chusa-Che» de su creación.
Su principal interés académico fue en la historia documental y las inscripciones monumentales. Mantuvo correspondencia sobre estos temas con importantes académicos en China. Fue particularmente célebre por haber descifrado e identificado la estela en el Monte Bukhan en conmemoración de una visita del Rey Jinhung de Silla (540-576), y como resultado de su hallazgo arqueológico escribió el libro “Mausoleo del Rey Jinhung de Silla”. Es recordado por sus destacados logros en caligrafía, pintura a tinta, así como sus escritos en prosa y poesía. Tenía la costumbre de idear un Ho (seudónimo) especial cada vez que dedicaba una pintura de orquídeas a un conocido, de modo que se convirtió en la persona de su generación con la mayoría de esos nombres.
Kim Jong Hui era un teórico de bellas artes y pintor renombrado de aquel tiempo. Desde la infancia estudió la caligrafía de los hombres famosos y asimilando los puntos positivos de ellos se enfrascó en la escritura con pinceles. A base de su estudio caligráfico siempre se ejercitó en el método artístico de escribir, y de manera autodidacta creó el singular estilo caligráfico “Chusa” y llegó a ser reconocido como gran calígrafo del Oriente. Acerca de sus esfuerzos que le hicieron afamarse como calígrafo él confesó que en toda su vida gastó más de 10 recipientes para preparar la tinta china y más de mil pinceles.
A base de sus experiencias caligráficas y profundo estudio sobre la caligrafía precedente dejó magníficos datos sobre la teoría básica y métodos caligráficos en su libro “Colección de Wandang” (Wandang era su nombre de pluma).
Como hábil pintor monocromático, dejó algunas obras maestras a tinta china, siendo sus obras mas representativas “Paisaje” y “Pabellón en el lago”. Sus contemporáneos solían llamarlo “el Gran Maestro de los tres campos»: de la poesía, la caligrafía y la pintura.

«Luces de Sonran», obra de Kim Jong-Hui pintada durante su exilio en la isla Jeju, donde se aprecia su costumbre de pintar orquídeas junto a la poesía escrita con su caligrafía «Chusa-Che».
Como filósofo además de aportar su pensamiento a la escuela Silhak y mostrarse crítico con el neoconfucianismo feudal, mantuvo también un acercamiento al budismo inicialmente al encontrar respaldo en los Sutras tras una serie de sucesivos fallecimientos de sus seres queridos (sus abuelos durante su infancia, su madre biológica en 1801 con solo 34 años, y en 1805 su joven esposa, su Maestro Pak Je-Ga, y la Reina Jongsun de quien era pariente cercano); pero principalmente después de haber sido exiliado por motivos políticos durante los años 1840-1849 fue que se manifestó interesado en la filosofía budista debido a su disgusto con el creciente recrudecimiento de los enfrentamientos entre las cuatro facciones neoconfucianas feudalistas. En su camino al exilio en la isla Jeju en el Sur de Corea y en su posterior camino de regreso a casa visitó al ermitaño budista Cho-ui, pero pese a que se le permitió regresar en 1849, en 1850 fue nuevamente enviado al exilio, esta vez en la provincia de Hamgyŏng en el Norte de Corea, donde permaneció dos años hasta que regresó al lugar donde su padre había sido enterrado, y vivió allí hasta los últimos días de su vida, durante los cuales polemizó con el maestro budista Paekpha Kung-Son, fundador de la escuela Hwaom a quien criticó por su interpretación del Dharma, aunque no obstante Kim mostró sus respetos al prestar su pericia como calígrafo a la hora de escribir el epitafio de Paekpha cuando éste murió.