Guerra Campesina de Kabo

Guerra Campesina de Kabo

El 10 de febrero de 1894, los campesinos del distrito de Kobu, provincia de Jolla en la parte sur de la Península Coreana, se sublevaron bajo el mando de Jon Pong Jun contra la injusta y forzada recaudación de impuestos.

El motín se convirtió en una guerra campesina de gran envergadura que estremecía el país entero.

Viendo que los sublevados alcanzaban victoria tras victoria venciendo al ejército gubernamental, los gobernantes feudales le solicitaron a Qing que les enviara sus tropas, lo cual fue un acto de traición a la nación.

Pretextando el envío de las tropas de Qing a Corea y su deber de “proteger” a sus ciudadanos residentes en Corea, Japón introdujo en Corea a gran cantidad de fuerzas armadas.

Con el objetivo de frenar la intervención armada de las fuerzas extranjeras y resolver por cuenta propia el problema interno de la nación, el ejército campesino exigió al gobierno feudal aceptar la propuesta de 12 puntos sobre el remedio de la mala gobernación y el 11 de junio hizo negociación de paz en Jonju.

Con posterioridad, instaló jipgangso (su órgano representativo) y comenzó a llevar a la práctica el programa. Pero como los corruptos e incompetentes gobernantes feudales se arrodillaron ante los japoneses y estos seguían perpetrando actos de agresión, se levantó de nuevo en la lucha armada bajo el lema ¡Rechazar a los japoneses y a los occidentales!.

Las llamas de la lucha por la salvación nacional se propagaron a casi todas las regiones del país, entre ellas las provincias de Jolla, Chungchong, Kyonggi, Kangwon, Kyongsang, Phyong-an y Hwanghae.

Antes de avanzar hacia Seúl, el grueso de los rebeldes atacó la ciudad de Kongju, centro de la “punición” de las tropas japonesas y el ejército gubernamental.

Antes y después de este ataque, el ejército campesino les propinó sucesivos golpes a los japoneses en distintos lugares, pero debido al desequilibrio de las fuerzas, sufrió considerables pérdidas y se vio obligado a retirarse.

La Guerra Campesina de Kabo fracasó, pero mostró el ardiente patriotismo, el gran espíritu de lucha, la valentía, el espíritu de sacrificio y la unidad nacional de los coreanos, y dio una gran influencia a la lucha contra los gobernantes feudales y los agresores.