La historia de las relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos después de la Guerra de Corea continuó con tensiones y provocaciones por parte del imperialismo estadounidense, tales como el incidente el Barco Espía USS Pueblo, el Incidente de Panmunjom, los ejercicios de maniobras combinadas del ejército estadounidense en territorio surcoreano, etc.
En la década del ’90 durante la administración Clinton hubo intentos de acercamiento y en 1994 el expresidente estadounidense Jimmy Carter viajó a Corea del Norte donde se reunió personalmente con el presidente norcoreano Kim Il-Sung. Las negociaciones eventualmente se vieron truncadas por el propio doble rasero del gobierno estadounidense, que hablaba de diplomacia por un lado para luego insistir con las acusaciones unilaterales y su propaganda macartista por el otro, a fin de justificar el régimen de sanciones y bloqueos económicos que EE.UU. y sus países satélites vienen imponiéndole a Corea del Norte desde hace décadas (ONU mediante).
Los picos de tensión se elevaron al máximo durante la administración Bush que con su retórica belicosa forzó a Corea del Norte a desarrollar su programa nuclear como disuasivo para impedir que se repita otra invasión estadounidense como la que ya ocurrió en la Guerra de Corea y como Bush acostumbraba a hacer con cada Estado soberano al que incluía unilateralmente en su sesgada lista del «Eje del Mal» (por mas que los susodichos países fueran Estados soberanos miembros de la ONU).
La administración Obama no resolvió el conflicto, e inesperadamente la administración Trump fue la que retomó la vía del diálogo cuando en un principio Trump se mostraba tan hostil como de costumbre, pero gracias a la fortaleza y poder disuasivo del Ejército Popular de Corea junto con la excelente política diplomática del Mariscal Kim Jong-Un, el gobierno norcoreano logró hacer capitular la retórica belicista del gobierno estadounidense con lo que el presidente Trump accedió a reunirse con el líder Kim Jong-Un en 2018 en la cumbre celebrada en Singapur para acordar un cese de la retórica beligerante e inicio de una era de diálogo y conversaciones diplomáticas a fin de solucionar los conflictos históricos de las relaciones bilaterales de ambos países. Por el momento quedan pendientes nuevas rondas de conversaciones y el tema no ha sido cerrado todavía, con lo cual KFA Argentina exhorta a las autoridades estadounidenses a no perder el rumbo y a no retornar a la vieja mala costumbre de las provocaciones belicistas contra Corea del Norte, abogando por mantener el camino del diálogo en pos de alcanzar la meta de la conclusión pacífica en la cuestión de las relaciones internacionales EEUU-RPDC.
