Aniversario Centenario del Levantamiento Popular del Primero de Marzo

Después de la “anexión de Corea a Japón”(1910), los imperialistas japoneses realizaron una salvaje “gobernación militar” en el país.

Los primeros diez años de anexión fue un período de martirio, obscuridad y hambres, pues la nación coreana, privada de todos sus derechos sociales como la libertad de palabra, reunión, asociación y manifestación, etc., y despojada de sus bienes, pareció penas insoportables bajo una política de terror medieval, que transformó a todo el territorio en una enorme prisión.

La indignación y el rencor acumulados por el pueblo coreano contra los agresores japoneses estallaron al fin del 1 de marzo de 1919.

e-01-80-1El Levantamiento Popular del Primero de Marzo, nombre que recibió esta sublevación, fue planeado y preparado de modo minucioso por personalidades religiosas pertenecientes al chondoísmo, cristianismo y budismo, así como por profesores y estudiantes patrióticos.

El levantamiento comenzó por una manifestación masiva en Pyongyang. Ese día las campanadas del mediodía dieron la señal, y miles de estudiantes y otros ciudadanos se reunieron en la cancha de la Escuela Femenina Sungdok, en la colina Jangdae, y dieron lectura a la “Declaración de independencia” que proclamaba solemnemente que Corea era un Estado autónomo. Después marcharon en impetuosa manifestación gritando “¡Viva la independencia de Corea!” y “¡Fuera los japoneses y el ejército nipón!”. Enseguida, en las calles se reunieron más de 100 000 manifestaciones.

Por doquier, los japoneses movilizaron incluso a la policía montada y el ejército y reprimieron sin piedad las demostraciones a sablazos y tiros, ocasionando muchas víctimas.

No obstante, los manifestantes resistieron con denuedo y sin temor entonando la Canción del movimiento independentista.

e-01-80-2Mientras tanto, ese mismo día en Seúl se efectuaban violentas manifestaciones de gran escala. A las dos y media de la tarde, los jóvenes estudiantes y demás sectores de la población reunidos en el Parque Thapdong situado en el centro de la ciudad se lanzaron a una manifestación callejera gritando “¡Viva la independencia de Corea!”, después de la lectura de la “Declaración de independencia” por el representante de los estudiantes. Cuando los manifestantes, divididos en varios grupos, marchaban por las calles de la ciudad, se le fueron uniendo distintas clases y capas del pueblo incluyendo los obreros y la pequeña burguesía, por lo que su número aumentó a cientos de miles. El tráfico de Seúl se paralizó perturbándose el orden colonialista impuesto por los imperialistas japoneses.

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Estudiante coreana asesinada por la policía colonial japonesa durante la represión en Seúl.

Con el objetivo de reprimir la demostración, los japoneses movilizaron a la gendarmería, a la policía en Seúl y a las fuerzas de la vigésima división estacionada en Ryongsan, de esta ciudad. En un santiamén, las calles de la ciudad se tiñeron de sangre. No obstante, los manifestantes no abandonaron la lucha. Una joven estudiante avanzó enarbolando la bandera nacional. Cuando los enemigos le cortaron la mano con un sable, la joven levantó la bandera con la otra, y a pesar de perder ambas manos siguió la marcha, gritando “¡Viva la independencia de Corea!”, cosa esta que hizo temblar de miedo a los policías y soldados japoneses.

e-01-80-3Mientras las masas libraban una violenta lucha frente a los japoneses, treinta y tres dirigentes del movimiento nacionalista burgués que se autodenominaban “representantes de la nación coreana”, faltando a “promesas” hechas a los representantes de los jóvenes y estudiantes, organizaron un banquete en Thaehwagwan y pactaron con el enemigo.

Sin embargo, el pueblo continuó la lucha. Las llamas del levantamiento se extendieron por las trece provincias de Corea hasta Manchuria, Shanghai, Primorie, Hawái y otras regiones donde habitaban los coreanos. El levantamiento se convirtió en resistencia nacional, pues participaron todos los coreanos, de conciencia nacional, sin distinción de ocupación, creencia religiosa, edad o sexo. Alrededor de dos meses después del estallido, todo el país se agitaba en pro de la independencia.

Las manifestaciones pacíficas pasaron de forma gradual a sublevaciones. Los rebeldes atacaban y destruían los organismos que representaban el dominio japonés y ejecutaban a los agresores.

Los japoneses, no satisfechos con el número de sus tropas estacionadas en Corea, trajeron más de seis batallones de infantería para utilizarlos en masacrar al pueblo coreano.

El Levantamiento continuó hasta fines de ese año con la participación de varios millones de coreanos, pero fue aplastado.

JOSON MANSE!

만세 «Manse»!, el grito de independencia coreano.

Del Levantamiento Popular del Primero de Marzo el pueblo sacó duras lecciones, entre ellas, que las masas deben enfrentar al enemigo armado con las armas, con un programa común de lucha y tienen que contar con una correcta dirección.

A partir del Levantamiento, tiene lugar un cambio en la ideología rectora y las fuerzas directrices del movimiento de liberación nacional antijaponés coreano, y el mismo entró en una nueva etapa de desarrollo.

El Levantamiento asestó rotundos golpes a los imperialistas japoneses, que se vieron obligados a sustituir, aunque formalmente, la “gobernación militar” por una “civil”, para tratar de aplacar el sentimiento antijaponés del pueblo coreano.

Naenara