Asociación de coreanos reclutados revela el objetivo de visita al santuario Yasukuni

El pasado día 23, decenas de funcionarios gubernamentales e integrantes del «Encuentro de parlamentarios para visitar juntos el santuario Yasukuni» volvieron a visitar en colectivo este santuario donde están conservadas las tablillas mortuorias de los criminales de guerra de categoría especial.

Yasukuni-Jinja

El Santuario Yasukuni es un templo shintoísta ubicado en Tokyo, Japón, erigido bajo el reinado del Emperador Mutsuhito de la Era Meiji con el objetivo de rendirle culto a la personalidad a los soldados japoneses y reclutas de las colonias niponas enrolados forzosamente, todos caídos en las guerras de ocupación colonial nipona. Su «Libro de las Ánimas» contiene un listado de los nombres de 2.466.532 soldados japoneses y reclutas forzados (27.863 coreanos y 21.181 taiwaneses) caídos en conflictos bélicos, entre los que se encuentran catorce criminales de guerra de primer orden.

En una declaración fechada hoy, el vocero de la Asociación de Coreanos Reclutados Forzosamente y Sus Familiares lo califica de desafío frontal a la justicia y paz y de locura política, y prosigue:

En el siglo pasado, el país isleño provocó la guerra de agresión a ultramar e impuso incontables desgracias y sufrimientos a los pueblos de Corea y otros países asiáticos.

Los reaccionarios derechistas japoneses escenifican la visita colectiva al santuario Yasukuni, pese al fuerte rechazo y protesta de los países vecinos.

Su verdadera intención es justificar sus guerras de agresión del pasado, describir a los criminales de guerra como «víctimas caídas en aras de la paz y prosperidad de Asia» e instigar a las nuevas generaciones a emprender sin vacilación alguna la agresión a ultramar como lo hicieron aquellas bestias en el santuario.

Ya pasó al límite la furia militarista de las fuerzas derechistas japonesas encaminada a negar totalmente su sangriento pasado criminal, reagredir a Corea y otros países asiáticos incitando el revanchismo y hacer realidad su añejado sueño de la «Esfera de coprosperidad de la gran Asia Oriental».

Los japoneses con sano juicio deben comprender que echará a perder el futuro de las generaciones venideras y acarreará catástrofes irremediables la conducta soberbia de los políticos derechistas de su país que desafían a la corriente de paz y prosperidad comunes en la región del Nordeste Asiático.

Naenara