Muchas personas dicen que la miel es muy salubre y la demandan, pero pocos entienden el trabajo de los apicultores que llevan a sus espaldas las colmenas a las montañas y la apicultura que necesita una esmerada atención diaria.
Entre las personas que se dedican a esta labor figura Ji Chun Gwang que vive en el barrio Ryonmot del municipio Sosong, ciudad de Pyongyang.
Terminado el servicio militar hace 17 años, regresó al pueblo natal y fue ubicado en la cooperativa de producción de la miel de la ciudad de Pyongyang.
De paso puede añadirse que nuestro país cuenta con favorables condiciones para la producción de miel en gran escala por su hermoso paisaje y ambiente natural con abundante flora.
Ji Chun Gwang, deseoso de dar aporte al fomento de la salud del pueblo con producir gran cantidad de miel, se empeñó en estudiar las características fisiológicas de la abeja y consultar los datos de referencia sobre la apicultura y aprendió las experiencias de los viejos colegas.
Cada año, cuando llega la primavera, acude a casi todos los lugares del país, inclusive las provincias Hamgyong del Sur, Phyong-an del Norte y Ryanggang, en busca de flores favorables para la apicultura, desde las flores de acacia hasta las de tilo y lespedeza, cuya suma de distancia era incalculable.
Ahora tiene 38 colmenas y cada una de ellas, con cerca de 20 miles abejas, produce al año 70-100 kilogramos de miel.
Según su colega Jang Son Hi, vecino del barrio Ryongsong No.2 del municipio homónimo de la capital, él siempre observa en la apicultura las tres normas: primera, intensificar la influencia del enjambre de abejas, segunda, apreciar la abeja reina y elevar su calidad, última, cuidar las abejas en atención a la reglamentación. Con esto, cada una de sus colmenas tiene el enjambre poderoso, alta productividad de la miel y otros derivados melíferos y alta resistencia a las enfermedades.
Ji presta atención también a la alimentación y la medida antiepizoótica.
La apicultura es muy lucrativa: produce, para no hablar de la miel, la cera, la jalea real y otros derivados melíferos muy salubres. También da aporte a mejorar la vida económica de la familia, según afirmó Ji.
Especialmente, al recoger la miel de la colmena, uno siente una alegría incomparable con nada.
Ji Chun Gwang posee un secreto que le permite cosechar gran cantidad de miel. Consiste en obtener conocimientos empíricos y tradicionales sobre la variedad y la costumbre de la abeja, definir bien el tiempo y el lugar adecuados para la apicultura, desarrollar la habilidad de enjambrar o unir el enjambre y recoger la miel, etc.
Ahora también produce al año gran cantidad de la miel y los derivados melíferos, reviviendo las experiencias y las costumbres preciosas de la apicultura creadas por los antepasados y aplicando los éxitos científico-técnicos y los métodos avanzados en el cuidado de las abejas y el procesamiento de la miel.
Actualmente él es miembro de la Asociación de Apicultores de Corea.
