Jo Su Gyong, doctora, científica benemérita e investigadora de la Facultad de Tecnología Mecánica para la Explotación de Recursos Naturales de la Universidad de Maquinaria de Pyongyang, expuso muchos éxitos investigativos que contribuyen al desarrollo científico y técnico del país y la modernización de la economía nacional durante más de 20 años en la esfera de su materia.
Hace poco, sostuvimos una conversación con ella, una de los modelos de la época de Mallima.
Periodista: Quisiera saber su impresión por haberse convertido en una científica conocida en todo el país.
Jo Su Gyong: Solo hice lo que merece siendo una investigadora, pero el Estado me elogia tanto por mis éxitos investigativos por lo que me siento muy embarazosa. Ahora, de vez en cuando, me pregunto si realmente yo había hecho algo digno para ser un ejemplo verdadero. En nuestra Universidad hay no pocos investigadores que se destacan más que yo en la labor docente y la investigación científica. Sin embargo, el Estado me presentó por delante de ellos, y pienso que esto es la confianza y la esperanza que la Patria y el pueblo me depositan deseando que yo haga muchas cosas útiles en adelante en aras de la prosperidad del país.
Periodista: ¿Cuál es la conclusión que usted sacó durante su investigación científica?
Jo Su Gyong: Como tecnóloga mecánica, puedo afirmar que la tecnología de punta nunca es una fortaleza inexpugnable. Lo experimentamos fabricando la máquina de empaque automático de calcetines femeninos de verano.
En aquel momento, esa máquina era monopolizada por uno o dos países en el mundo. En esos países, no vendieron ese equipo indispensable en el proceso de la producción de calcetines e incluso, cuando uno del grupo de visitantes intentó fotografiarlo desde lejos, los expulsaron de la fábrica. Al oír esa noticia, sentimos más repulsión que la ofensa.
¿Por qué no podemos hacer lo que han hecho otros? Tal vez ellos tampoco tenían algún documento técnico ni un dato de referencia al desarrollarlo por primera vez. Vamos a fabricarlo a nuestra manera. Pensando así, nos aplicamos en su fabricación y por fin lo logramos con fuerza y técnica propias. Cobramos ánimo en el primer éxito y llegamos a desarrollar de modo consecutivo las máquinas de empaque automático de varios tipos incluyendo la de calcetines masculinos de primavera y otoño. Lo importante es con qué decisión y disposición emprende la labor.
Periodista: Todos te llaman “persona obstinada”, ¿qué te parece?
Jo Su Gyong: En realidad, realizar la investigación científica siendo una mujer no es nada fácil.
En las novelas o películas que tratan la vida de las científicas, no podía comprenderlo, pero, de veras, en mi vida hubo momentos dolorosos indescriptibles.
A veces se me ocurría el pensamiento de que podría ser libre de tales sufrimientos si vivía, aunque fuera tarde, como una esposa fiel a la familia.
En cada uno de esos momentos, solía recordar las palabras de mi padre que me orientó a optar por la ingeniería.
Ahora, al dar una mirada al mundo, el nivel de desarrollo de la ciencia y tecnología deviene una importante pauta que determina la fuerza estatal de cada país. Teniéndolo en consideración, son demasiado pocos los trabajos realizados por mí hasta la fecha.
Para elevar nuestra ciencia y tecnología al nivel mundial lo más pronto posible, todo el mundo tiene que esforzarse con tenacidad. En este sentido, el vocativo “obstinada” es grato para mí. También en adelante, dedicaré todo mi ser para el desarrollo de la ciencia y técnica del país y la educación de la futura generación.
Periodista: Gracias por sus palabras.
