La Educación en la RPDC

A continuación les compartiremos una serie de publicaciones elaboradas por el Camarada Juan Nogueira para el blog coreasocialista en el 2011. Está dividido en cuatro partes, abarcando en cada una de ellas diferentes momentos históricos. Agradecemos al autor su generosidad y duro trabajo.

La Educación en la RPD de Corea – Primera Parte –

1 – Introducción

Pyongyang, 1945. Es 14 de agosto y la ciudad está en plena ebullición social. 5 días antes, el ejército soviético ha comenzado una enorme ofensiva contra el estado de Manchukuo, protectorado japonés en la China ocupada. El objetivo último de la ofensiva es liberar todos los territorios ocupados por Japón, entre los que se encuentra Corea.

La ofensiva soviética se coordina con un ataque generalizado de la guerrilla, tanto la de las montañas como la guerrilla urbana. Los japoneses, conscientes de
su derrota, comienzan a evacuarlo todo y destruir aquello que no pueden llevarse: fábricas, talleres, edificios de gobierno y, en general, cualquier cosa de utilidad.

Un día después, el 15 de agosto, termina la guerra en Asia. El emperador japonés Hirohito se rinde y Corea entera estalla en manifestaciones espontáneas celebrando la anhelada independencia. Kim Il Sung, líder guerrillero del EPRC (Ejército Popular Revoluciario de Corea) llega a Pyongyang y pronuncia un memorable discurso, en el que pide que “aquellos con fuerza, qué aporten fuerza; aquellos con conocimiento, qué contribuyan con conocimiento; y aquellos con dinero, qué donen dinero”.

Sin embargo, retórica aparte, Corea era entonces un país donde “aquellos con conocimiento” se podían contar con los dedos de la mano. En total, en el norte de Corea, tan solo 9 personas tenían estudios superiores de algún tipo, la mayoría de ellos en escuelas técnicas extranjeras. No existían universidades y el analfabetismo afectaba a 2’3 millones de personas, la mayoría campesinos.

Más 60 años después, Corea del Norte tiene más de 290 universidades, educación obligatoria y gratuita de 11 años y se propone el objetivo de intelectualizar a toda la sociedad, es decir, que toda persona tenga el nivel de un graduado en educación superior. A día de hoy, alrededor de 2 millones de personas son cuadros con importantes funciones en la economía, la ciencia, la cultura y la administración dentro de la RPD de Corea.

UNESCO cifra en cerca de 1000 millones el número de adultos analfabetos. Además, una quinta parte de los niños del mundo no pueden acceder a la educación. Ninguno de ellos es norcoreano.

Esto supone un salto cualitativo enorme para un pequeño país asiático bloqueado económica y políticamente por el imperialismo. Este es el primero de una serie de artículos que analizará la historia de la educación en Corea, así como los principios sobre los que se asienta y cada una de las diferentes etapas educativas por las pasa una persona.

La estructura será la siguiente. El punto 1 es esta introducción. El punto 2 es el más largo de todos e incluye toda la historia de la educación en Corea. Como más adelante analizaremos cada una de las etapas de la educación (primaria, secundaria, superior, prescolar, a distancia,…), en esta parte no se tratará exhaustivamente lo referido a cada una de estas etapas educativas, sino más bien los principales acontecimientos y periodos que hubo en el desarrollo del modelo educacional coreano. En este punto, por ejemplo, cabe analizar las tesis educativas que publicó durante los 70 Kim Il Sung o la campaña de abolición del analfabetismo de los años 40. No me centraré, sin embargo, en hacer un seguimiento año por año de cómo evoluciona la educación primaria (salvo, por supuesto, que correspondiese a una campaña específica).

El punto 3 analiza los principios, ideales, metodología,… sobre los que se asienta la educación en Corea. Por ejemplo, se analiza qué quiere decir el Juche en la educación.

Los siguientes puntos se refieren a cada de las etapas de la educación en Corea: primaria, secundaria, superior, prescolar, educación para adultos, educación para superdotados,… Necesariamente, se repetirá alguna idea mencionada durante el punto 2 de la historia, pero en líneas generales será una exposición sistemática de cada uno de las etapas.

Por último, los dos últimos puntos se referirán a las organizaciones políticas de los estudiantes, así como centros especiales para educación extra-escolar (Gran Palacio de Estudios del pueblo, palacios para niños escolares,…).

Dicho todo esto, paso a analizar la historia de la educación en Corea.

2 – Historia de la Educación en Corea

He dividido la historia de la Educación en Corea en 7 periodos. En realidad, la educación siempre ha sido en la RPD de Corea uno de los aspectos en los que más énfasis ha puesto el gobierno revolucionario. Por eso, si tuviésemos que dividir la historia de Corea del Norte en periodos, coincidirían en gran medida con los del desarrollo de la Educación.

El primero de los periodos que estudio es la educación antes de la liberación de Corea, es decir, bajo el gobierno de ocupación japonés. Coincide, por tanto, con los años previos a 1945.

El segundo periodo comprende desde la liberación del país hasta el comienzo de la Guerra de Corea, es decir, entre 1945 y 1950. Es el momento en que Corea vive la revolución democrática, que en la educación se traduce como el acceso universal al sistema educativo. También en estos años se funda la primera universidad coreana y se plantea por primera vez la formación de cuadros nacionales. Por otro lado, la campaña central de este periodo será la de alfabetización, que se completa en 1949. Por último, cerraré la historia de este periodo con una escuela fundada en 1948: la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

El tercer periodo es la Guerra de Corea (1950 – 1953), en la cual, la educación no se paraliza. Es interesante estudiar la reorganización radical que sufrió el sistema educativo, trasladándose la mayoría de aulas a lugares subterráneos. Durante la guerra, además, la mayor parte de Corea del Sur es liberada y, rápidamente, comienza una reforma educativa y una revolución democrática.

La post-guerra (1953 – 1959) es un periodo en el que Corea busca recuperar los niveles de preguerra.

En el campo de la educación, los objetivos pronto serán mucho más ambiciosos. Así, durante estos años, se consigue escolarizar al 100% de los niños de Corea en primaria y secundaria. Finalmente, en 1959, toda la educación en Corea pasa a ser gratuita.

Durante la década de los 60, Corea se marca el objetivo de pasar de una educación democrática a una educación socialista. En la sesión plenaria del Comité Central del PTC de agosto de 1960, se discuten las directrices a implementar. De esta manera, la educación pública se reforma radicalmente y se introduce la educación técnica, al tiempo que se crea un sistema integral de educación para adultos. Durante este quinto periodo, se crea el sistema de educación técnica obligatoria de 9 años.

La década siguiente, en los 70, es el periodo en que Kim Il Sung publica sus famosas “Tesis sobre la Educación Socialista”, en las que se avanza sobre el método, contenido y pedagogía de la educación en Corea. Durante este periodo se amplía la educación obligatoria a 11 años. Este sistema perdura hasta hoy.

El último periodo, a partir de los años 80, es el momento en que el PTC se propone intelectualizar a toda la sociedad, es decir, conseguir que todo coreano tenga un nivel de graduado universitario.

La cuestión educativa centra algunos de los debates del Quinto y Sexto Congreso del PTC. Son de gran importancia algunas medidas tomadas para avanzar hacia el objetivo de intelectualizar a toda la sociedad, como el Congreso Nacional de Trabajadores de la Educación o los recientes proyectos de uso de internet en la educación.

2.1 – La situación antes de la liberación (1905 – 1945)

Hasta 1905, Corea fue una monarquía absoluta con relativa independencia. La dinastía ri se había mantenido en el poder durante 500 años, soportando las presiones japonesas (que en el siglo XVI inició una invasión armada de la península) y chinas (que llegó a cobrar tributos a cambio de respetar la independencia de Corea).

En 1905, Corea fue invadida por Japón, en el marco de la guerra ruso-nipona. En ella, Corea pierde definitivamente su independencia, la dinastía ri es destronada y la península se convierte en la base de la posterior invasión japonesa del resto de Asia.

A diferencia de lo que proclamaba su propaganda, el régimen japonés no modernizó Corea. Es cierto que se iniciaron obras de infraestructura relativamente importantes, incluyendo presas hidráulicas, gran industria y ferrocarriles. Pero todo esto se hizo en beneficio de Japón. Por ejemplo, la industria se colocó preferentemente en la costa este de Corea, para exportar directamente a Japón. Los ferrocarriles siguieron trazados derivados de las necesidades de guerra de Japón y más del 90% del comercio coreano se realizaba con Japón, en condiciones ventajosas para este último.

Ciudades como Chongjin tenían altos hornos con condiciones higiénicas muy dañinas para la salud de los trabajadores. Pero quizás un caso más claro de humillación es el hecho de que durante los 40 años de ocupación, más de 200.000 mujeres coreanas fueron reclutadas como “mújeres de confort” para el ejército imperial nipón.

El régimen de ocupación, con su “modernización” sólo trajo desequilibrios enormes en la industria y una economía atrasada y enfocada a la exportación. El modo de producción dominante continuaba siendo el feudal, reforzado por el tratamiento de vasallazgo impuesto sobre los coreanos. El esclavismo era generalizado en las minas y centros industriales. Al mismo tiempo, también fue Japón quien introdujo las primeras corporaciones capitalistas en Corea. Esto hizo que ciudades como Seúl y Hamhung se convirtieran en hervideros revolucionarios.

Pero la otra Corea no se forjaba en las ciudades, de la mano del proletariado urbano. La nueva Corea estaba naciendo en las montañas del norte, en la guerrilla. La guerrilla encabezada por Kim Il Sung anticipó muchos de los rasgos característicos del socialismo norcoreano.

Por tanto, la historia de Corea antes de la liberación es la historia del choque entre dos proyectos de sociedad, una lucha de clases entre dos modos de producción en génesis. Vamos a analizarlos más en profundidad.

2.1.1 – La educación bajo el régimen colonial japonés

La educación bajo el régimen colonial tenía como objetivo declarado convertir a los coreanos en “sujetos del imperio”.

Todo esto, en un contexto en que se trataba de borrar la cultura nacional de Corea, con medidas políticas claramente fascistas.

El japonés se impartía como lengua materna y estaba prohibido utilizar el coreano en público. Esto suponía un grave problema, dado que el coreano y el japonés tienen más lejanía gramatical y sintáctica que el castellano, el francés y el rumano entre ellos. Más adelante, se prohibió incluso que los coreanos hablasen su lengua en ambientes familiares. Quienes desafíaban la normativa lingüística se enfrentaban a multas y encarcelamiento.

No sólo la lengua sufrió este proceso de niponización: la directiva de “renovación del apellido” obligó a los coreanos a cambiar su nombre por uno japonés. Las ciudades y villas coreanas también cambiaron de nombre.

Esta política cultural totalitaria extendía sus tentáculos, por supuesto, también a la educación. Además de imponer el japonés en las escuelas como “lengua materna”, el régimen colonial prohibió el estudio de la historia y geografía de Corea, sustituyéndolas por la historia del Imperio Japonés.

Otras de las asignaturas que se estudiaban en las escuelas de Corea eran “moral” y religión (Shintoismo).

El anticomunismo y el militarismo eran puntos claves sobre los que se asentaba este modelo educativo; no sólo porque aparecieran recurrentemente en todas las asignaturas, sino porque los japoneses ubicaron en todas las escuelas “asesores” para controlar la educación. En 1941, con el inicio de la Guerra del Pacífico, estos asesores pasaron a ser exclusivamente militares.

Al mismo tiempo, todos los estudiantes de Corea pasaron a usar uniforme militar. Pronto, muchos estudiantes comenzaron a ser reclutados bajo el humillante rótulo de “voluntario”. Desde 1905, Corea vivió un curioso proceso en cuanto al modelo educativo. La dejadez de la anterior dinastía ri con la educación había provocado que los estudiantes no tuviesen otro remedio que acudir a pequeños colegios privados donde se enseñaba educación elemental. Japón se encontró con esta herencia cuando invadió Corea y suponía un problema para su objetivo de controlarlo todo. Por eso, Japón cerró desde el principio las escuelas privadas e instaló escuelas públicas.

De esta manera, en 1910 (5 años después de la invasión) había 2200 escuelas privadas en Corea. 9 años después, la mayoría habían cerrado, quedado en activo 737. En 1925, éstas se redujeron a 690 y 5 años después sólo quedaban 47.

En cualquier caso, la educación en la Corea colonial era un privilegio: sólo el 4’6% de los niños en edad escolar estaban matriculados. Por supuesto, el acceso a la educación tenía un carácter de clase. Un ejemplo es la Escuela Secundaria Nº3 de Pyongyang, que de 971 alumnos no tenía ninguno de familia obrera o campesina.

Incluso para aquellos que accedían a la educación, ésta era básica y, generalmente, no se extendía más de 3 años.

Antes he mencionado el dato de que en el Norte de Corea no había ni una sóla universidad. En la parte sur del país, en Seúl, existía la Universidad Imperial de Kyongsong, la única en todo el país. Pero, en la línea clasista del régimen colonial, sólo los japoneses residentes en Corea podían acceder a ella.

Por otro lado, la metodología usada en las escuelas era completamente inhumana. No se fomentaba un espíritu crítico ni creativo. Por el contrario, se seguía un sistema de citas, con la repetición constante de textos por parte de los alumnos. La disciplina militar se imponía como forma de inculcar la sumisión a los futuros “sujetos del imperio”, incluyendo el castigo corporal y todo tipo de métodos coercitivos.

En resumen, la educación bajo el régimen colonial tenía una clara finalidad política: esclavizar a Corea. Se trató de borrar la cultura, la lengua, el espíritu crítico e incluso el mismo derecho a la educación. Esta es la causa por la que una de las principales armas de la guerrilla fuese la educación.

2.1.2 – Un proyecto de futuro: la guerrilla y la educación.

La guerra de guerrillas en Corea tiene numerosos precedentes de lucha, tanto en forma armada
organizada como de acciones espontáneas. Pero es a principios de la década de los 30 cuando
verdaderamente nace la guerrilla comunista de Kim Il Sung.

La lucha no se planteaba la toma del poder de forma inmediata, ya que el imperialismo japonés estaba en auge y en el horizonte no se avistaba una derrota cercana. La sensación de desánimo no era el único aspecto negativo al que se enfrentaba la guerrilla coreana. Además, Japón había logrado cierto éxito en desmovilizar ideológicamente a los coreanos, mediante una bestial campaña de anti-comunismo, sumisión ante el Imperio y conciencia religiosa.

Estos dos aspectos hicieron que la estrategia de la guerrilla se estructurase a medio y largo plazo. Por eso, el EPRC se propuso crear áreas liberadas en las que pudiese demostrar la validez de su proyecto, mediante el ejemplo.

En estas bases guerrilleras se crearon escuelas de nuevo tipo. Por supuesto, carecían de buenas condiciones materiales: libros, artículos de estudio, maestros e incluso, a veces, edificios. Pero el objetivo era primordial y muchos cuadros guerrilleros pasaron a desempeñar la función de maestros. El mismo Kim Il Sung escribió varios manuales que se emplearon como material de enseñanza. Otros líderes de la guerrilla fueron enviados a distintas áreas liberadas para poner en marcha escuelas.

Los ejemplos son muchos: Wangquin, Yanji, Hunchun, Helong, Kalun, Guyushu, Wujiaz,… Esto incluye zonas de Manchuria donde residían muchos coreanos. Además, en las áreas liberadas se promovió la organización política de los estudiantes, a través de la Asociación de Niños Coreanos y la Unión de Jóvenes Comunistas de Corea.

Los contenidos de la educación eran técnicos, de conocimiento general y, especialmente, políticoideológicos. Precisamente con esto se pretendía contrarrestar la intensa campaña de propaganda japonesa anti-comunista. Mediante el conocimiento comenzaba a nacer la Corea libre.

En cualquier caso, las zonas que abarcaba la guerrilla comunista eran, principalmente, el norte y este del país. ¿Qué pasaba entonces en las ciudades?

Hay cierto paralelismo entre la estrategia urbana de la guerrilla coreana y la de la guerrilla cubana de Fidel. Como la guerrilla no tenía presencia en las ciudades, Kim Il Sung elaboró el Programa de 10 puntos de la Asociación para la Restauración de la Patria. Este texto, de mayo de 1936, era una estrategia común con los grupos urbanos de izquierda y en él se decía lo siguiente:

“Suprimir el trabajo y la enseñanza esclavista; oponerse al servicio militar forzado y a la educación militar de jóvenes y niños; impartir la instrucción, tomando como base nuestro propio idioma y nuestro alfabeto, e implantar la enseñanza gratuita obligatoria.”

El movimiento clandestino en las ciudades estableció escuelas nocturnas y escuelas privadas clandestinas. En ellas se enseñaba la escritura del coreano, así como la historia y la geografía de Corea.

Asimismo, los estudiantes coreanos fueron la vanguardia del Levantamiento Popular del Primero de Marzo, y protagonizaron numerosas huelgas estudiantiles, en especial en Kuangju (hoy, en Corea del Sur). Algunas de las consignas que encabezaron las luchas eran “¡Viva la Independencia de Corea!”, “¡Por la abolición del régimen de educación colonial!”, “¡Fuera los maestros japoneses de Corea!” o “¡Libertad de expresión!”.

Estas movilizaciones fueron salvajemente reprimidas por el régimen militar japonés y, finalmente, fracasaron. La abolición del régimen de educación colonial sólo llegaría con la derrota definitiva de Japón el 15 de agosto de 1945.

2.2 – La liberación (1945 – 1950)

Corea fue, durante 5000 años, un único país. En los años 40, nadie dudaba de su categoría de nación. Las diferentes conferencias mantenidas por las grandes potencias durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) coincidieron en marcarse el objetivo de lograr la independencia de Corea, que estaba ocupada por Japón.

La guerra terminó el 15 de agosto de 1945. La Unión Soviética había declarado la guerra a Japón tan sólo 6 días antes. Según los acuerdos bilaterales entre la URSS y Estados Unidos, Corea sería liberada al norte del paralelo 38 por la primera y al sur por los norte-americanos. El acuerdo recogía que se formarían zonas de administración temporal supervisadas por los dos países. Para 1948, los ejércitos extranjeros deberían retirarse de Corea, se celebrarían elecciones libres en todo el país y se formaría una sola entidad nacional.

Hasta aquí la teoría. En la realidad, los soviéticos fueron los únicos que llegaron a tiempo de liberar su parte. Incluso así, el Ejército Rojo sólo derrotó en Corea los principales enclaves militares japoneses, dejando grandes áreas sin ocupar. Al coordinarse con la guerrilla coreana, ésta liberó por sí misma numerosas ciudades y villas.

Por su parte, los yankis estaban muy lejos de Corea. Mientras duraron las hostilidades, Estados Unidos no estuvo en capacidad de poner pie en la península. Las primeras tropas norteamericanas pisaron tierra coreana tres semanas después de que terminara la guerra.

Esto no quiere decir que el sur de Corea permaneciese hasta entonces en manos japonesas. Los propios coreanos desarmaron al ejército ocupante en todo el país y rápidamente se formaron comités populares. Éstos comenzaron una auténtica revolución popular en todo el país.

De hecho, fue en Corea del Sur donde estos comités tuvieron más fuerza, debido a que es allí donde están las grandes ciudades y la mayor parte del movimiento comunista clandestino.

Ni americanos ni soviéticos habían contado con este levantamiento. La diferencia es que, mientras que la administración soviética supo respetar la autonomía de los comités populares y les dieron entidad legal, los americanos las reprimieron y los convirtieron en enemigos políticas del nuevo régimen.

Desde ese momento, Corea del Norte y Corea del Sur han seguido caminos separados: unos de forma independiente y otros como títeres de los norte-americanos.

2.2.1 – El ideal democrático: las primeras reformas.

“Debemos abrir la oportunidad de aprender para los hijos e hijas de la clase obrera y formarlos para que puedan edificar una nueva y próspera Corea. Para conseguirlo, debemos destruir el sistema de educación colonial del Imperialismo Japonés y establecer un nuevo sistema educativo, que sea popular y democrático.” (Kim Il Sung)

Los comités populares no fueron creados por la guerrilla, de la misma forma que los soviets no fueron creados por los bolcheviques. Esto no quiere decir que los comités fueran hostiles al nuevo poder. Al contrario, la guerrilla vio en los comités populares un auténtico órgano de poder del pueblo.

Por eso, una de las primeras medidas de Kim Il Sung tras la liberación fue enviar cuadros guerrilleros a aquellas zonas donde no existían aún comités populares para que los organizasen.

Todas las pertenencias de los japoneses fueron puestas bajo control de los comités populares. Las escuelas públicas también pasaron a ser dirigidas por los comités.

Sin embargo, los comités populares, y sus dirigentes, no tenían ninguna experiencia en la administración. Esto se debía a dos motivos: por un lado, Japón había practicado una política de exclusión contra los coreanos. Por otro lado, en Corea del Norte se excluyó de la administración a los colaboracionistas. Por tanto, para todas las personas que participaban en comités, era la primera vez que ejercían labores de dirección.

Esto originó un cierto caos durante los primeros meses. Durante este tiempo, algunas escuelas privadas y religiosas que habían sido cerradas durante la ocupación japonesa, volvieron a abrir sus puertas.

Consciente del caos que se había creado, el gobierno provisional revolucionario decidió abrir un Bureau de Educación en noviembre de 1945. Ese mismo mes, se aprobó la Medida Provisional para la Educación Escolar en Corea del Norte. Un año después, en diciembre de 1946, se aprobó otra para ampliarla. Con estas dos medidas, se unificaron aspectos como la continuidad entre distintas etapas de la educación, el periodo de vacaciones, la duración del curso escolar,… También se pusieron las bases del sistema de educación democrática, que se definió como un derecho universal con la misma posibilidad de acceso para todas las personas, “independientemente del lugar de procedencia, el género y con igual educación para igual edad.”

Esto significó la abolición de la educación “especial”, que durante el régimen japonés otorgaba distintos modelos de educación a japoneses y coreanos. También significó que las escuelas privadas y religiosas fuesen gradualmente pasando a manos públicas.

Las nuevas medidas adoptadas en 1945 y 1946 incluyeron también una revisión completa del programa escolar. Se suprimieron los contenidos reaccionarios y fascistas y asignaturas como Moral, Historia de Japón o Shintoísmo. A cambio, se empezó a estudiar en la escuela primaria Lengua Coreana y una asignatura llamada Pueblo. Si anteriormente, la educación japonesa trataba de convertir a los coreanos en “sujetos del Imperio”, la nueva educación, y esta asignatura en particular, trataban de dar a los coreanos los conocimientos necesarios para ser sujetos autonómos, capaces de participar activamente en la construcción del nuevo régimen popular. En otras palabras, la asignatura Pueblo convertía a los coreanos en “sujetos populares”.

En secundaria, se introdujo el estudio de la literatura coreana y de su geografía, antes proscritas, así como las ciencias sociales. Todas estas materias requerían nuevos manuales de texto. El gobierno prefirió reunir a los escasos expertos y gente con conocimientos dentro de Corea para escribirlos, antes de recurrir al extranjero. También movilizó todas las imprentas de Corea del Norte, de modo que en 1947 el curso escolar arrancó con nuevos manuales de texto. Ese año fue el primero en el que verdaderamente se comenzó a palpar la nueva educación democrática, centrada en dar conocimientos generales sobre la naturaleza y la sociedad, con un carácter marcadamente político para formar a los nuevos sujetos de la educación. Además, contenía un objetivo novedoso en Corea: formar el sentido estético y la forma física de los jóvenes.

Sin embargo, aún quedaba mucho por hacer. La herencia del pasado aún pesaba mucho en Corea. Por un lado, en los contenidos de la educación, se seguía ninguneando lo coreano. Las clases estaban plagadas de ejemplos basados en personajes, héroes, científicos, líderes y países extranjeros, pero Corea brillaba por su ausencia.

Por otro lado, la metodología usada en las escuelas de la época colonial seguía estando muy generalizada: castigos corporales, métodos coercitivos, estudio a través de citas y repetición,… A mediados de marzo de 1947, se convocó un Encuentro Nacional de Trabajadores de la Enseñanza. Kim Il Sung presidió personalmente el acto. En él, se contextualizó el momento histórico en que vivían, con sus grandes avances, pero se criticaron los errores. Especialmente, se abogó por un nuevo método de enseñanza, basada en la creatividad, la persuasión y el sentido crítico y se prohibió tajantemente insultar o pegar a los alumnos. Se decidió lanzar una campaña de masas en las escuelas, para corregir errores y fomentar la moral militante, al tiempo que comenzaban las campañas contra el analfabetismo, se convocaban elecciones a representantes escolares, se celebraban campañas por la higiene y aparecían los primeros festivales artísticos. De esta manera, las escuelas dejaban de ser únicamente un lugar de estudio, para pasar a ser un centro auténticamente popular.

El objetivo hacia el que avanzaba la educación en el Norte de Corea, como en 1936 había formulado el Programa de 10 puntos, era la educación universal obligatoria. En Marzo de 1946, la plataforma electoral impulsada por los partidos democráticos y de izquierdas se comprometió a “introducir un sistema de educación obligatoria universal y a incrementar el número de escuelas primarias y secundarias, así como los institutos técnicos públicos.”

Por eso, desde 1946 comenzaron dos campañas paralelas. Por un lado, se movilizó a la gente de cada villa, pueblo y ciudad del país para reconstruir escuelas, a través de una campaña de masas. Por otro lado, se invirtió una cifra astronómica en educación, especialmente en la construcción de
edificios escolares. El 19% del presupuesto fue a parar en 1946 a fines exclusivamente educativos.

En 1946, tan sólo un año después de la liberación, había 2482 escuelas primarias en funcionamiento y 217 escuelas secundarias, por las 1379 y 44 que había respectivamente tan sólo 2 años antes. En 1949, las escuelas primarias eran ya 3861 en todo el país y las secundarias 968.

El gobierno revolucionario estableció un principio muy característico del socialismo coreano: construir escuelas allá donde hubiese niños, independientemente de su número. De hecho, pequeñas villas con 10 o 20 niños entre todos los cursos, pasaron a construir también su propia escuela. La ley de construcción de escuelas incluyó la medida de que ningún niño tuviese su escuela a más de 4 km.

La construcción de escuelas se convirtió en una auténtica prioridad nacional. En septiembre de 1948, Kim Il Sung visitó la provincia de Kangwon, en la costa oriental de Corea. Criticó a los responsables locales por destinar más fondos a la construcción de edificios gubernamentales (edificios de los partidos políticos, edificios del comité popular,…) que a la construcción de escuelas. El mensaje era claro: no debía repararse en gastos en cuanto a educación.

2.2.2 – La formación de cuadros nacionales: la fundación de la primera universidad.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrentó la educación coreana durante los primeros años de Revolución, fue la alarmante falta de cuadros. No había expertos, profesores ni profesionales listos para comenzar a enseñar. Obviamente, este problema también afectaba a la Administración y a la Economía.

El gobierno provisional tenía claro que la solución pasaba por fundar cuanto antes una universidad. Ahora bien, no había consenso en torno a cómo llegar a ella. Por un lado, había quienes argumentaban que no existían condiciones reales para fundar una universidad, por lo que era mejor fundar departamentos, que más adelante podrían agruparse y formar universidades.

Sin embargo, una parte mayoritaria del gobierno opinaba justo lo contrario. Debido a la falta de cuadros, lo peor que se podía hacer era dispersarlos en diferentes departamentos. La decisión fue fundar una universidad que sirviese como “madre” para la fundación sucesiva de más universidades.

Aún así, esto no solucionaba el problema de encontrar quién iba a impartir las clases. Esto supuso un nuevo debate, en torno a la cuestión de invitar o no a profesores extranjeros a Corea. Finalmente, se decidió que sí se podían invitar profesores de países del campo socialista, pero como último recurso. Había que priorizar encontrar a los profesores en la propia Corea.

Una medida en este sentido fue la carta de invitación personal que escribió Kim Il Sung a profesores y expertos progresistas que residían en Corea del Sur. En la carta se les ofrecía trabajar en la construcción de una nueva Corea, aportando su conocimiento en la primera universidad coreana de la historia. Según empezaron a llegar desde Corea del Sur algunos de los nuevos profesores, Kim Il Sung se reunió con ellos personalmente uno a uno.

El 15 de septiembre de 1946, apenas un año después de la liberación, se funda la primera universidad del pueblo en Corea. Recibió el nombre del líder guerrillero que había luchado por la liberación del país: Kim Il Sung. A esa ceremonia de inauguración acudieron los primeros 1500 estudiantes.

La ceremonia estuvo cargada de optimismo y orgullo. Pero la realidad era que todo estaba por hacer aún. La nueva universidad aún no tenía su primer edificio. El Estado estaba construyendo el edificio Nº1 de la Universidad Kim Il Sung, con una inversión muy alta para la época: 30 millones de wones. Kim Il Sung propuso incrementar ese presupuesto a 130 millones, financiando el incremento con una gigantesca campaña de movilización de masas.

Para ello, el Estado puso en marcha toda su maquinaria de propaganda, llamando a todo el pueblo a poner su granito de arena en el proyecto. Un campesino de la Provincia de Hwanghae, llamado Kim Je Won, sirvió como ejemplo. Kim Je Won, que se había beneficiado de la reciente reforma agraria en el país, donó los excedentes de arroz de su cosecha. Fue la primera donación de una larga campaña. Para agosto de 1948, 16700 campesinos habían hecho sus donaciones de “arroz patriótico”.

Además, en la ciudad de Pyongyang y en la provincia de Phyongan del Sur, trabajadores, oficinistas, miembros de la Unión de Niños y hasta amas de casa, se ofrecieron como voluntarios para participar en la obra del edificio. Kim Il Sung contribuyó en 16 ocasiones con ella.

Un año después, el 10 de Octubre de 1948, el edificio estaba terminado. Nuevamente, se hizo una gran ceremonia para celebrarlo.

“Se ha erigido muy bien este edificio. Es impresionante que nosotros, a pesar de no tener experiencia en la construcción de grandes edificios, hayamos levantado esta magnífica obra moderna de ingeniería, sin ayuda de nadie y en sólo un año.

El arroz que donaron de todo corazón los campesinos, se ha transformado en un gran centro de enseñanza… ¡Esto es increíble!” (Fagmentos del discurso de Kim Il Sung)

Uno de los aspectos que más se cuidó desde el principio en la Universidad fue que todos pudiésen acudir con plenas garantías de que se iban a formar. De esta manera, ya en 1946 se puso en funcionamiento un curso de 3 años en la universidad, para preparar a personas de entre 15 y 35 años que no hubiesen recibido la educación secundaria.

Si en 1946, había 1500 estudiantes en 7 facultades; para 1947 el número era de 8 facultades y 3813 estudiantes. En 1948, el número de instructores duplicaba la cifra de 1946.

De esta manera, se pudo afrontar el siguiente paso: crear 10 nuevas universidades. Tres de ellas surgieron de departamentos de la Universidad Kim Il Sung que se separaron de ella y adquirieron autonomía: el Instituto de Tecnología de Pyongyang (hoy Universidad Kim Chaek de Tecnología), el Instituto de Medicina de Pyongyang y el Instituto de Agricultura de Pyongyang (que hoy se ha trasladado a la ciudad de Wonsan).

En 1949, el número de estudinates era de 76’500, casi 10 veces más que el año anterior. Había ya 15 universidades repartidas por diferentes provincias y en diciembre se graduó la primera promoción de la historia de Corea.

Otro asunto que preocupaba al gobierno ya en 1947 era el acceso a la educación superior de personas de clase obrera y campesina. Ese año, se hizo un estudio de la composición de clase del alumnado. Se observó que la mayoría no eran hijos de trabajadores. Por eso, en mayo de 1947, el Estado comenzó a dar un estipendio a todos los estudiantes de los institutos técnicos y a la mitad de los de universidad (a los de menos recursos). En febrero de 1949, el estipendio ya cubría el 80% de los alumnos de universidad.

Además, el Estado comenzó a dar ropa dos veces al año a los estudiantes de enseñanza superior: una vez en invierno y otra en verano, con prendas adecuadas a la temperatura de cada estación. La educación superior también se responsabilizó de formar a los profesores de secundaria y primaria. La primera Universidad de Educación, cuya titulación dura 4 años, fue fundada en julio de 1948.

En realidad, desde julio de 1946, ya se venían realizando cursos cortos para formar profesores. También se instituyeron numerosos centros de formación de profesores, al menos uno por provincia. Se reeducó a los profesores de la época colonial con cursos de pedagogía basada en el ideal democrático.

Para 1947, el número de profesores se elevó en un 46% respecto al año anterior y entre 1946 y 1950 se formaron 4000 profesores.

2.2.3 – La campaña de alfabetización

En 1945, entre la población adulta de Corea del Norte, había 2’3 millones de analfabetos. La mayoría de ellos, en cuanto a ocupación, eran campesinos y en cuanto a género, mujeres.

El gobierno, al lanzar la campaña de alfabetización, se propuso tres objetivos:

  • La abolición total del analfabetismo.
  • Incrementar el nivel de conciencia política de la población.
  • Que todo este trabajo se realizase a través de campañas de movilización de masas.

Desde 1945, en todas las zonas del país, ya habían comenzado a aparecer diversas formas de escuelas de alfabetización. Eran fruto de la espontaneidad y del entusiasmo de la población tras la independencia. Pero precisamente por eso, no constituían un sistema bien estructurado de educación para adultos.

En abril de 1947 es el momento en que se unifican todas las modalidades de escuelas para adultos, formando Escuelas de Alfabetización (4 meses), Colegio para Adultos (educación primaria en dos años) y Colegio Medio para Adultos (Educación secundaria en tres años).

Se forman también comités de inspección independientes, para comprobar que en todos los lugares se realiza correctamente este modelo de educación para adultos.

Las Escuelas de Alfabetización admitían alumnos de edad superior a 12 años. Las materias eran Lengua Materna, Aritmética, Música, Pueblo y Política. Al final de los 4 meses de estudio, los alumnos pasaban un examen y recibían un certificado de que podía leer y escribir.

La campaña de alfabetización se hizo por etapas. La etapa fundamental se dio entre noviembre de 1947 y marzo de 1948, meses en los que los campesinos no pueden trabajar la cosecha en Corea, debido a las bajas temperaturas.

Para ello, se movilizó a todo el país. Muchos trabajadores y campesinos donaron dinero para construir escuelas, mientras que los políticos de los diferentes partidos y otras personas de la administración se ofrecieron a enseñar en estas escuelas.

En 1946, se alfabetizó a 556’000 personas, en 1947 a cerca de 800’000. En agosto de 1947, se lanzó el “Movimiento Ri Kye San”, tras una anécdota muy difundida por la prensa. Ri Kye San era una campesina de una aldea remota de la provincia de Kangwon, en la costa este. Desde su infancia sufrió malos tratos y sólo tras la liberación y la reforma agraria, mejoró su situación. Por iniciativa propia, decidió que tenía que conocer a Kim Il Sung para poder contarle su historia y mostrarle agradecimiento. Pidió una entrevista con él y se le concedió.

En esos días, la campaña de alfabetización estaba en pleno auge, por lo que Kim Il Sung, tras hablar de la situación en el campo, le preguntó si estaba estudiando. Ella respondió que no, que se veía demasiado mayor para hacerlo y que ya tenía de sobra con las tareas del campo. Kim Il Sung la convenció de lo contrario y le propuso que en tres meses le enviase una carta escrita de su puño y letra.

El 20 de noviembre de 1947 llegó finalmente la carta, que se publicó junto a toda la historia en la prensa. El “Movimiento Ri Kye San” fue el impulso final para una campaña que terminó en primavera de 1949, con un examen en todo el norte de Corea para certificar que el país entero sabía leer y escribir. Una vez que se certificaron los resultados, se organizó una manifestación solemne en Pyongyang, en la que una multitud inmensa declaró que Corea del Norte era el primer país de Asia en conseguir la plena alfabetización. Mientras, en Corea del Sur, seguía habiendo 11 millones de analfabetos.

2.2.4 – La Escuela Revolucionaria de Mangyondae

Tras la independencia de Corea en 1945, Kim Il Sung pudo visitar su aldea natal tras más de 20 años. Mangyongdae era una aldea pobre a las afueras de la ciudad de Pyongyang. En la aldea nunca había habido una escuela de ningún tipo.

Por eso, en Mangyongdae no sólo se construyeron escuelas de distintos niveles, sino que también sirvió de sede para la inmensa Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

Esta escuela era una especie de promesa que siempre había existido dentro de la guerrilla. La escuela debía servir para que los hijos de los guerrilleros muertos tuviesen educación y hogar, a pesar de ser huérfanos. Los guerrilleros siempre habían tenido la convicción de que algún día liberarían su país y se instauraría un nuevo régimen democrático y socialista. Valía la pena cualquier esfuerzo, incluso a costa de sus propias vidas, ya que el Estado se haría cargo de su familia.

Finalmente, la decisión se tomó a finales de marzo de 1947 en un encuentro del Comité Popular de Corea del Norte. Una de las primeras tareas, que se puso en marcha el 5 de abril de ese mismo año, fue reunir a todos los niños huérfanos, víctimas de la represión japonesa. El Bureau de Cultura y Propaganda se puso manos a la obra y a través de radio y prensa se anunció de forma persistente esta campaña.

Pero, por la propia naturaleza del socialismo coreano, no se esperó a que la gente llamase a la puerta: se buscó a los niños en aldeas, pueblos y ciudades. Lo más sorprendente de todo fue que se creó hasta una comisión amplia, compuesta por antiguos guerrilleros, para buscar en Manchuria (región china fronteriza con Corea) a hijos de exiliados coreanos que habían sufrido la represión de Japón. Es un acto de gran contenido humanista, precisamente en un momento en que faltaban cuadros para la administración de forma alarmante. Estos puestos podían ser ocupados por los mismos guerrilleros que ahora se iban a Manchuria, pero se hizo justo lo contrario.

En verano de 1947, llegaron la mayoría de niños al colegio. Kim Il Sung fue a recibirlos el 3 de agosto y les preguntó por sus padres y madres, muchos de los cuales habían luchado durante años junto a él.

Se seleccionó a los mejores profesores del país y de entre ellos, fue elegido Rector un cuadro del Comité Provincial del PTC en Pyongyang. En la ceremonia de inauguración, en octubre, se anunciaron las pretensiones de la escuela: no sólo educar a los niños, sino criarlos como si fuesen los hijos propios.

Un año después, en octubre de 1948, se terminó el nuevo edificio de la escuela. Al igual que el edificio de la Universidad, la inversión fue masiva.

Desde enero de 1950 se inició una tradición del país: el día de año nuevo, el gobierno lo celebra con los niños de la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae.

La escuela sigue abierta a día de hoy. En nuestra visita a Corea en septiembre de 2008 tuvimos ocasión de visitarla. Es un impresionante complejo de edificios, entre los que se incluye varios edificios para clases de distintas materias, un edificio donde se imparte enseñanza militar, la residencia de estudiantes y un teatro recién construido. Está en construcción también una nueva biblioteca digital, con tecnología punta en informática y todo tipo de facilidades. Por supuesto, cuenta con instalaciones deportivas y piscina.

A día de hoy, los alumnos siguen siendo hijos de héroes militares o del trabajo muertos durante su servicio a la causa del socialismo en Corea.

Muchos de los principales cuadros de la Unión de la Juventud Democrática (a día de hoy, Liga de la Juventud Socialista Kim Il Sung) han estudiado en esta escuela. También cuadros militares y de la administración. Es impresionante ver el nivel de las instalaciones, la felicidad de los estudiantes, la cantidad inmensa de objetos que ayudan a volcar la educación sobre la práctica,…

La Educación en la RPD de Corea – Segunda Parte –

En el anterior artículo vimos la historia de la Educación en Corea desde la etapa en que Corea era una colonia japonesa. En 1945, Corea alcanza su independencia y su parte norte comienza una era de transformaciones radicales, de la mano del poder popular. Kim Il Sung, antiguo líder guerrillero, asume la presidencia de la RPD de Corea, fundada tres años después de la independencia.

En 1949 se convierte en el primer país asiático que alfabetiza a toda su población. Se fundan también grandes instituciones educativas: la primera universidad y la Escuela Revolucionaria de Mangyongdae. Todo esto va acompañado de un fuerte desembolso presupuestario en Educación, entre los más altos del planeta.

Este artículo abarca el periodo justamente posterior. Comienza en 1950, cuando estaba previsto que se implantase la Educación Primaria Obligatoria. Esto no fue posible, sin embargo, porque en junio de ese mismo año estalla la Guerra de Corea.

El artículo, además de la Guerra (1950 – 1953), narra también el desarrollo de la Educación en el periodo de reconstrucción post-bélica, en el que se implantan la Educación Primaria y Secundaria Obligatoria.

Sin más presentaciones, pasamos ya a ver cómo estalló la Guerra de Corea.

2.3 – La Guerra de Corea (1950 – 1953)

La Guerra de Corea estalla en junio de 1950. ¿Cómo se llegó a ella? Como se mencionaba anteriormente en el artículo, la parte sur del país había sido ocupada por Estados Unidos, que incumplió sistemáticamente los acuerdos tomados en las conferencias de paz. Estos acuerdos de paz, suponían la completa retirada de las tropas extranjeras en 1948, acuerdo que la Unión Soviética cumplió escrupulosamente.

Los norteamericanos no tenían intención de retirar sus tropas de la península. De hecho, sus tropas no habían sido necesarias ni siquiera para liberar al país de la ocupación japonesa, ya que los primeros soldados yankis llegaron a Corea tres semanas después del fin de la guerra. Por tanto, desde el mismo principio, el ejército norteamericano tuvo la misión de ocupar y someter Corea.

En el plano político, Estados Unidos no respetó las instituciones coreanas que habían aparecido a raíz de la liberación y las puso al margen de la ley. Allá donde los comités populares se negaron a someterse, la represión fue violenta. El caso más conocido es el de la Isla de Cheju, donde las víctimas mortales de la represión se cuentan por decenas de miles.

Estados Unidos retomó muchos de los métodos coercitivos del Imperio Japonés. Impuso el inglés como idioma para la administración, de la misma forma que los japoneses habían impuesto su idioma en todos los ámbitos de la vida pública y privada. Incluso nutrió la administración sureña de colaboracionistas coreanos y antiguos represores del régimen colonial.

Por eso, el enfrentamiento entre las dos Coreas, sólo se puede entender como un choque entre la nueva y la vieja Corea: entre un norte cuya administración la componen obreros, pequeños comerciantes, campesinos, amas de casa,… y cuyo ejército se forma a partir de la guerrilla; y una parte sur cuya administración es la élite coreana que vendió su país a dos ocupantes extranjeros, con un ejército nutrido de veteranos de guerra reclutados por Japón y asesores norteamericanos.

Las zonas de administración temporal (soviética y norteamericana) se transformaron en divisiones permanentes a partir de 1948. Ese año estaba previsto que se celebrasen elecciones generales en todo el país. Sin embargo, a nadie sorprende lo relativo que es el concepto de democracia para Estados Unidos, especialmente cuando lo que están en juego son sus intereses geoestratégicos.

La popularidad de Kim Il Sung en toda Corea era muy grande, ya que durante la ocupación japonesa había sido el único en enfrentarse a Japón de forma directa, a diferencia del resto de la oposición coreana, que predicaban sin éxito en los salones de la Sociedad de Naciones o se resignaban a una vida lujosa en el exilio. La reputación de la guerrilla, abría posibilidad de que unas elecciones encaminasen a toda Corea hacia el socialismo. Por eso, Corea del Sur decidió convocar elecciones por separado. Esas elecciones estuvieron marcadas por el fraude generalizado, las presiones, la ilegalización de candidaturas y el encarcelamiento de la oposición. Es célebre la Ley Anticomunista, aún hoy en vigor aunque integrada dentro de la Ley de Seguridad Nacional, que desde 1948 prohíbe la actividad comunista o pro- norte en Corea del Sur.

El candidato de Washington, Sygmun Rhee, consiguió sin mayores problemas una victoria aplastante. Sygmun Rhee era un coreano asentado en California. Se había erigido en líder del “Gobierno de Shangai”, una especie de gobierno coreano en el exilio, sólo reconocido por algunos países occidentales. Mientras la guerrilla se jugaba la vida en las montañas del norte, el gobierno de Shangai tenía un cómodo exilio en China y en los países occidentales. Los comunistas siempre vieron al Gobierno de Shanghai como un “vendepatrias”. La razón es que este “gobierno” llegó a renunciar a la idea de la independencia de Corea, conformándose con un estatuto de autonomía dentro del Imperio Japonés.

De esta actitud conciliadora y conformista, Sygmun Rhee pasó a una mucho más beligerante en cuanto se convirtió en jefe de gobierno en Corea del Sur. Encabezó una sangrienta dictadura de 12 años, que se marcó por la represión interna y por sus constantes proclamas en favor de una “marcha al norte” (invasión de Corea del Norte).

Del dicho al hecho, media poco en Corea y, así, de las amenazas, pronto se pasó a la acción. Entre
1948 y 1950, la frontera entre las dos Coreas vivió enfrentamientos diarios con fuego real. En Corea del Sur, la situación era explosiva: guerrillas anti-yankis, provincias enteras que proclaman su lealtad al gobierno de Pyongyang, levantamientos urbanos,… Uno de las clases sociales más combativas era el campesinado, alentados por la reforma agraria llevada a cabo en el norte.

En junio de 1950, los choques fronterizos terminan en guerra abierta. No hay acuerdo entre los historiadores en cuanto a quién disparó el primer tiro. Sin embargo, hay muchas circunstancias sospechosas en contra de la versión norteamericana. En cualquier caso, no es el tema de este artículo.

Una vez puesto el contexto de la guerra, vamos a analizar cómo afecta el conflicto a la educación.

2.3.1 – Reorganización de la Educación durante la Guerra

La guerra estalla el 25 de junio de 1950 y un día más tarde, se constituye la Comisión Militar, que concentra en Corea del Norte toda la autoridad. Si habitualmente, guerra y educación son incompatibles, el objetivo de la Comisión Militar fue justamente el contrario.

Dos fueron las medidas fundamentales:

  • Garantizar la seguridad de los niños.
  • Intensificar los contenidos político-ideológicos, para explicar la situación que vivía el país.

Los norteamericanos bombardearon de forma salvaje Corea del Norte. De media, por cada kilómetro cuadrado, lanzaron 18 bombas. En 1953, cuando terminó el infierno de la guerra, sólo el 3% de los edificios seguía en pie en la capital. En el plano de la infraestructura educativa, en Pyongyang 7 edificios de universidades fueron completamente destruidos, incluyendo el edificio nº1 de la Universidad Kim Il Sung. También se destruyeron 20 colegios de secundaria y 43 de primaria. En todas las ciudades sucedieron casos similares: sólo en el bombardeo del 8 de noviembre de 1950, en Sinuiju se destruyeron 17 escuelas primarias y 12 secundarias. En Mayo de 1951, el 40% de las escuelas del país habían sido destruidas.

Debido a los bombardeos, la educación, sufrió durante 1950 y 1951 constantes interrupciones.
Pero desde el gobierno, se tomó como una prioridad que continuasen las clases. Para ello, las grandes instituciones (universidades, Escuela Revolucionaria de Mangyongdae,…) se mudaron a lugares remotos y protegidos y las escuelas comenzaron a construir aulas subterráneas. En 1951 se construyeron 13.000 aulas, de las cuales 2.400 eran subterráneas y 8.600 semi-subterráneas. En 1952, 2.900 nuevas aulas subterráneas fueron construidas, además de 1.400 semi-subterráneas.

A finales de 1951, en plena dispersión de las aulas a zonas seguras, se planteó el objetivo de que el curso escolar que debía arrancar en septiembre de 1952, empezase con total normalidad, a pesar de la guerra. Para ello, se convocó en Pyongyang un encuentro nacional de educacionistas, en junio de 1952. Durante los siguientes meses, los asistentes al encuentro reprodujeron en sus provincias de origen el encuentro. En estos encuentros se debatió cómo alcanzar el objetivo de que en septiembre comenzase un curso escolar normal.

Mientras tanto, la Comisión Militar puso todos los medios materiales para facilitar el objetivo. A pesar de todas las dificultades del periodo de guerra, se desvió la producción de papel casi por entero a la impresión de libros escolares. En 1951, se imprimieron 3’238’000 ejemplares.

Asimismo, la distribución se hizo a través del sistema de transporte de material militar, como concepto prioritario.

De esta manera, se consiguió que el curso 1952-1953 arrancase en medio de las llamas de la guerra.

2.3.2 – La educación en las áreas liberadas

En Corea del Sur, la situación educativa era nefasta. A diferencia de sus hermanos del norte, los surcoreanos seguían teniendo grandes problemas para acceder a la educación más elemental.

En el curso 1949-1950, es decir, justo antes de que estallase la guerra, dos tercios de los niños en edad escolar quedaron excluidos de la educación primaria. Incluso entre aquellos que sí fueron admitidos en la educación elemental, el 73% no consiguió cursar la secundaria. Todo esto era producto de la dejadez del gobierno surcoreano, obsesionado con el gasto militar. También era una consecuencia del carácter privado de la enseñanza, que suponía una barrera infranqueable para las familias de clase obrera y campesina.

La educación heredaba los métodos salvajes del régimen colonial y los contenidos no variaban demasiado: si antes se promovía la sumisión al Imperio Japonés, ahora a este le sustituía el
“hermano norteamericano”. Y al igual que antes de la liberación, la educación anti-comunista era una de las claves de la enseñanza.

En Corea del Sur no se habían hecho verdaderos esfuerzos por alfabetizar a la población. Por eso, en 1950, mientras el norte alcanzaba la plena alfabetización, en el sur aún quedaban 11 millones de personas que no sabían leer ni escribir.

Cuando estalla la guerra, el ejército surcoreano contaba con numerosos vehículos de guerra norteamericanos y otros materiales importados. Sin embargo, la moral de los soldados era muy baja, debido al reclutamiento forzoso y a las frecuentes situaciones en las que habían tenido que reprimir a sus propios compatriotas.

Esto contrastaba con la situación del ejército del norte. El Ejército Popular de Corea (EPC) participaba activamente en obras de construcción. Sus soldados y oficiales eran los mismos guerrilleros que habían liberado el país, tan solo 5 años antes. Una vez conseguida la Victoria, muchos guerrilleros fueron en misión internacionalista a China, que poco después conseguiría establecer la República Popular. Además, el EPC, para hacer frente a la recurrente amenaza de la
“marcha al norte” (que aparecía constantemente en los discursos del dictador surcoreano Sygmun Rhee), había recibido armamento moderno procedente de la Unión Soviética.

Tanto el ejército del norte como el del sur estaban en máxima alerta cuando estalló la guerra, debido a los constantes enfrentamientos fronterizos. Pero la situación de cada ejército era diametralmente opuesta, incluso a pesar de que Corea del Sur contase con más hombres en armas.

Un mes después de que estallase la guerra, y antes de la llegada de los refuerzos norteamericanos, el EPC había liberado el 90% del territorio surcoreano y al 92% de su población. A su llegada a Seúl y al resto de ciudades, el EPC fue recibido con grandes manifestaciones de apoyo.

Inmediatamente, las organizaciones comunistas clandestinas en Corea del Sur comenzaron a organizar campañas de alistamiento voluntario para luchar contra Estados Unidos. Estas campañas tuvieron especial éxito en las Universidades.

En julio de 1950, Corea del Sur vivió sus primeras elecciones democráticas, en las que eligieron representantes para consejos populares en 13’654 villas, 118 sub-municipios, 108 municipios y 9 provincias. A esto le siguió una reforma agraria similar a la de Corea del Norte, una ley de igualdad de género y una reforma laboral, que por primera vez instituyó derechos básicos como la prohibición del trabajo infantil, los seguros médicos, la jornada de 8 horas,… etc

El gobierno norcoreano, que en ese momento era el gobierno de toda Corea, se trasladó a la nueva capital: Seúl. En septiembre de 1950, aprobó la ley de Educación Popular y Democrática para la parte sur del país. Esto supuso que, en plena guerra, miles de profesores y cuadros norcoreanos se trasladasen a la parte sur para llevar a cabo campañas de alfabetización, así como poner en marcha numerosas escuelas primarias y secundarias. Como no podía ser de otra manera, uno de los puntos fuertes de la enseñanza fue el aspecto político-ideológico.

En toda la parte sur de la República, se comenzaron a construir escuelas de todos los niveles.

Con los vaivenes de la guerra, muchas áreas de de Corea cambiaron constantemente de manos. Pero en cualquier momento en que el EPC liberaba un territorio, inmediatamente se ponían en marcha las reformas educativas.

Kaesong, Kaephung, Phanmun, Namyonbaek y Ongjin, áreas que antes de la guerra pertenecieron a Corea del Sur, pasaron a estar permanentemente bajo control de la RPD de Corea, a partir de 1951. En estas zonas, tres cuartas partes de los establecimientos educativos fueron destruidos. A pesar de ello, las campañas educativas de masas se llevaron a cabo.

Kaesong, que antes de la guerra era conocida en Corea del Sur como una de las zonas más avanzadas en cuanto a educación, tenía al 55% de los niños sin escolarizar. En 1951-1952, la gran mayoría de los niños de Kaesong en edad escolar ingresaron en escuelas del norte.

2.3.3 – El retorno de los estudiantes a la educación

A mediados de 1951, la guerra pasó a una nueva fase, en la que el frente se estabilizó y, a pesar de las numerosas campañas militares de los dos contendientes, las posiciones apenas se movieron hasta el final de la guerra. Esto supuso un logro increíble, ya que una pequeña república fundada tan solo 2 años antes del inicio de las hostilidades, consiguió frenar a una coalición imperialista de 16 países comandada por la principal potencia del momento: Estados Unidos.

A la RPD de Corea sólo la apoyó con tropas militares la República Popular China, devolviendo así la ayuda internacionalista que los guerrilleros coreanos habían prestado a la Revolución China.

Con el frente estabilizado, la Comisión Militar tomó en agosto de 1951 la resolución “Llamamiento a los graduados y estudiantes de universidad”. De esta manera, los estudiantes que estaban en el frente fueron desmovilizados y retomaron sus estudios en lugares seguros.

En esta medida también se creaba un curso preparatorio especial para el acceso a la Universidad.

De esta manera, los estudiantes procedentes de Corea del Sur podían ingresar en la Universidad con iguales conocimientos que un estudiante del norte.

En abril de 1952, coincidiendo con el 40 cumpleaños de Kim Il Sung, se creó una beca especial, que cubría el 50% del coste de los libros de texto y el transporte, además de dar gratuitamente calzado, sábanas, alimentación y ropa a los estudiantes cuyas familias hubieran muerto o estuvieran en territorio ocupado por Estados Unidos.

Con estas medidas, se pretendía comenzar a formar a los futuros cuadros que reconstruirían el país tras la guerra. De esta manera, durante la guerra operaron 15 universidades y 54 escuelas técnicas superiores.

El propio Kim Il Sung visitó en muchas ocasiones a los estudiantes. En una de estas visitas, dijo:

“Debéis estudiar con todo el empeño del mundo. Estudiando, también nos oponemos a los planes que los yankis tienen para Corea. Hay muchos camaradas que no han podido regresar del frente.

Sois vosotros quienes debéis estudiar en su lugar. Desde ahora, estudiar es la mejor lucha que podemos hacer en la batalla de la formación. ¡Estudiar no es más que otra forma de lucha!”

2.4 – La Corea de la post-guerra (1953 – 1959)

La guerra de Corea termina en 1953, con la firma de un armisticio. El acuerdo se firma en una pequeña villa fronteriza, cercana a la ciudad de Kaesong. Corea del Norte envió a sus representantes, mientras que por parte del sur no apareció nadie. Tampoco hubo ningún representante de las Naciones Unidas. Corea del Norte negoció directamente con los generales yankis, que habían arrasado ciudades, cultivos, presas hidráulicas y escuelas.

En realidad era lógico que Corea del Norte se sentase frente a Estados Unidos. La Guerra de Corea no fue el enfrentamiento civil entre dos regímenes diferentes de los que se dotó el pueblo coreano. Por contra, la Guerra de Corea fue un conflicto en el que Estados Unidos, que había sometido una parte de Corea, intentó ahogar la otra parte del país, que mantenía su independencia y se encaminaba hacia el socialismo. Fue una guerra imperialista de conquista para Estados Unidos y de liberación nacional para Corea. Sin embargo, resulta paradójico escucharlo a día de hoy, cuando en la prensa occidental se resta legitimidad al gobierno de Pyongyang y se pone al de Seúl como el único sujeto posible de la reunificación.

Cuando termina la guerra, el general yanki Clark reconoció ser el primer militar norteamericano en firmar un armisticio sin haber conseguido primero una victoria. El armisticio era una situación temporal de “no-guerra”, previa a la firma definitiva de un tratado de paz. En el armisticio se incluía una condición esencial para la firma de ese tratado de paz: la retirada total de las tropas extranjeras de Corea.

Esto no suponía ningún problema para Corea del Norte, pero sí para Corea del Sur, donde estaba desplegado uno de los mayores contingentes de tropas norteamericanas en el extranjero. Esta es la razón por la que ese estatus de “no-guerra” sigue vigente a día de hoy: nunca se ha firmado el tratado de paz. Estados Unidos se ha negado tajantemente a hacerlo, perpetuando de esta manera el status de “estado hostil” que adjudica al régimen socialista de Pyongyang.

Dejando a un lado las relaciones internacionales, en el aspecto interno, Corea del Norte sufría una situación espantosa. La mayoría de la población vivía en refugios excavados en el suelo, las ciudades eran montones de ruinas, los cultivos habían sido seriamente dañados y más de dos millones de personas habían muerto. Entre lo destruido, estaba el 72% de las escuelas y el 80% de las aulas.

A pesar de ser un país arrasado, la RPD de Corea mantenía más de la mitad del territorio de
Corea y seguía siendo gobernado bajo instituciones del poder popular y con la dirección del Partido del Trabajo de Corea. Con esas tres bases, comenzó una gigantesca campaña de reconstrucción del país, que pretendía alcanzar los niveles productivos de antes de la guerra, en tan sólo tres años (1956).

El periodo que analizo, sin embargo, excede los límites del plan de reconstrucción (1953 –
1956). Extiendo el estudio hasta 1959, año en el que se consigue la gratuidad total de la enseñanza.

2.4.1 – Primer objetivo: recuperar los niveles de la pre-guerra

Un mes después del fin de la guerra, el Comité Central del PTC tuvo su sexto pleno. En él, el partido marcó el objetivo de recuperar los niveles de 1950 en todas las esferas de la economía nacional.

Para la educación, el objetivo era el mismo: recuperar los niveles de pre-guerra.

Con un país completamente derruido, las ciudades convertidas en escombro y cenizas y la población viviendo en agujeros subterráneos; la tarea de la reconstrucción parecía imposible.

Más difícil aún era tratar de reconstruir el país en tan sólo tres años. Pero los coreanos, con la ayuda solidaria de los países socialistas, se pusieron manos a la obra.

La Unión Soviética y los países del este de Europa enviaron créditos y donaciones, mientras que los voluntarios chinos sirvieron como mano de obra en la reconstrucción de Corea hasta 1958, año en el que el último destacamento extranjero abandonó el país. Corea era entonces el ejemplo del internacionalismo proletario del campo socialista. Pero esto no debe ocultar el hecho de que el peso de la reconstrucción recayó en el sudor de los coreanos, que consiguieron cifras de crecimiento increíbles.

En junio de 1954, el plan de rehabilitación de la educación se concretó dentro de la Ley del Plan
Trienal para el Desarrollo de la Economía Nacional, aprobado en la Séptima Sesión de la Asamblea
Popular Suprema (Parlamento).

Los objetivos iban mucho más allá de una simple rehabilitación.

  • En primer lugar, se proponían introducir la educación primaria universal y obligatoria en tres años. Esto implicaba escolarizar al 100% de los alumnos, en un país destrozado y sin censos completos.
  • En segundo lugar, incrementar hasta 469’000 el número de alumnos en educación secundaria, 52’300 en educación técnica superior y 22’500 en la educación universitaria.

Para cumplir con estos objetivos, se adoptaron dos políticas paralelas. Por un lado, se dio absoluta prioridad a la reconstrucción de centros de formación de profesores y universidades. Con esto, se pretendía formar cuadros técnicos para la reconstrucción del país.

Por otro lado, y como segunda tarea en cuanto a prioridad, en todo el país se construyeron preferentemente escuelas primarias y secundarias, antes que edificios de cualquier otro tipo.

Mientras las oficinas del partido seguían en cuevas subterráneas, enormes edificios de escuelas aparecían en villas, pueblos y ciudades.

En un contexto de escasez de ladrillos y cemento, Corea del Norte invertía 25 veces más dinero en educación que en 1949. No sólo se puso dinero; además, se movilizó el entusiasmo consciente de la población a través de comités de construcción de escuelas, que realizaban trabajo voluntario.

Esto permitió reconstruir la infraestructura educativa en un periodo de tiempo muy corto. Entre
1954 y 1956 se construyeron 5.455 escuelas de diferentes tipos.

La inversión en educación y cultura alcanzó en 1956 el 12’7 % del presupuesto nacional, el número de alumnos universitarios ascendió hasta 22.000 (por 11.000 tan solo tres años antes) y el de graduados superiores ascendió hasta 73.000 en 1957 (desde 31.063 cuatro años antes).

En 1956, había 4.247 escuelas primarias y 1.247 escuelas secundarias, por las 3.861 y 968 que había respectivamente antes de la guerra. Con esto, el 1 de enero de 1956, todas las cifras de la educación estaban por encima de los niveles de antes de la guerra, es decir, se cumplió con las metas del plan trienal justo con un año de antelación.

2.4.2 – Educación Universal Obligatoria en primaria

La novena sesión de la Asamblea Popular Suprema aprobó en Marzo de 1955 la introducción de la Educación primaria obligatoria para agosto de 1956.

En la línea habitual del socialismo norcoreano, se convocó una conferencia nacional de trabajadores de la educación en julio de 1955, a la que acudieron 800 profesores de todo el país.

Esta conferencia respondía a la necesidad de explicar el significado de la educación primaria obligatoria, la necesidad de descubrir y registrar a todos los niños en edad escolar, fijar racionalmente la asistencia de alumnos por escuela y planificar la producción de libros de texto.

De esta forma, en 1956 se publicaron 13’660’000 copias de 535 manuales de texto. Esto, unido a la reconstrucción de infaestructura anteriormente explicada y a la formación de personal educativo, permitió que en agosto de 1956 todos los niños y niñas del país acudieran a los actos de inauguración del curso escolar.

20 años antes, la guerrilla había formulado como uno de sus objetivos la escolarización de todos los niños y niñas del país. En el contexto del régimen colonial japonés, parecía una utopía. Ahora, tan sólo tres años después del fin de la guerra contra Estados Unidos, Corea del Norte se convertía el primer país asiático en escolarizar al 100% de los niños.

2.4.3 – Educación Universal Obligatoria en secundaria

Unos meses antes de introducir la educación primaria obligatoria, el Partido del Trabajo de Corea celebró su Tercer Congreso. Sin pararse ni un segundo a celebrar el éxito obtenido, los comunistas coreanos se marcaron el siguiente objetivo: introducir la educación obligatoria también para secundaria. El plazo eran los cinco años que cubría el siguiente plan Quinquenal.

Era 1956 y en Pyongyang, el 100% de los niños y niñas que terminaban la educación primaria, eran admitidos en la secundaria. En el resto del país, esta cifra alcanzaba el 81’9%.

El país entero se puso manos a la obra. Las dos tareas fundamentales eran construir la infraestructura para las escuelas secundarias y formar a los profesores. Esto supuso incrementar aún más el gasto en educación y cultura. Si en 1956, el porcentaje del presupuesto dedicado a fines culturales y educativos fue del 12’7%, en 1958 se había incrementado al 18’7 %.

La prioridad era construir toda una red de escuelas en el campo. Las cifras son espectaculares. En 1956, había 1.247 escuelas en todo el país. En los dos años siguientes se construyeron más del doble de esa cifra: 2.952.

En cuanto a la formación de docentes, en 1957, 2’150 profesores de educación secundaria se titularon. Un año después, otros 7’400 profesores terminaron su formación. A la naciente industria norcoreana se le asignó la función de proveer a los institutos secundarios laboratorios, material escolar y máquinas para realizar prácticas.

Con todo, en Septiembre de 1957 el 92’2% de los alumnos en edad de secundaria fueron matriculados. Un año después, y con tres años de antelación sobre el objetivo propuesto, Corea del Norte introdujo la educación secundaria obligatoria en todo el país. 5 años después del fin de la guerra, Corea del Norte había alcanzado la proeza de escolarizar al 100% de los alumnos en la educación primaria y secundaria.

2.4.4 – El ideal de la Educación gratuita

En los documentos del Partido del Trabajo de Corea, encontramos una interesante reflexión sobre la Educación.

“La educación obligatoria sólo es auténtica cuando es gratuita.

Es típico de las sociedades explotadoras que a las familias se les sumen situaciones de pobreza y una fuerte carga en gastos educativos. Eso provoca que el derecho de la clase obrera a la educación se vea completamente degradado […]
[…] Proclamar el derecho a la educación por ley no es suficiente para que se ejerza.
El derecho a la Educación sólo se asegura cuando está garantizado materialmente por el Estado o la Administración Pública.”

Una vez conseguida la Educación obligatoria en primaria y secundaria, el siguiente paso fue en la línea del anterior extracto. Entre 1958 y 1959, sobre la base del gigantesco crecimiento económico, el Estado fue adoptando una serie de medidas para asegurar la gratuidad total de la Educación.

Si hasta 1959, los norcoreanos no pagaban por la matrícula, a partir de ese año tuvieron cubiertas todas las necesidades educativas. El Estado abolió todas las tasas que aún existían en algunos niveles de la Educación. Todos los estudiantes tienen desde entonces y hasta hoy cubiertos el 100% de los gastos en material escolar y en uniformes. Los estudiantes reciben dos veces al año un uniforme completo, adecuado al tiempo de esa estación.

También acceden gratuitamente a todas las actividades extraescolares, ya sean de tipo social o político, así como excursiones, visitas, viajes de estudio y vacaciones en campamentos. En Corea del Norte son muy típicas las visitas a lugares revolucionarios y a centros de trabajo.

Los mejores alumnos reciben una bonificación económica, como premio para incentivar el esfuerzo. También, aquellos que deciden acceder a la educación para adultos continúan recibiendo el 100% de su salario base y el 70% de de la media salarial que consiguieron a través de primas a la producción. De esta manera, un adulto estudiando no es una carga para su familia.

El acceso a bibliotecas, Palacios de los Niños Escolares o Palacios de Estudio del Pueblo es completamente gratuito, así como todas las actividades deportivas extraescolares. Todo esto integra la red pública y gratuita de educación en Corea del Norte desde 1959.

Todo esto se desarrolla aún más en las décadas posteriores. El próximo artículo analiza la historia de la Educación norcoreana hasta hoy.

La Educación en la RPD de Corea – Tercera Parte –

En anteriores artículos hemos estudiado la historia de la Educación en Corea hasta el año 1959, año en el se cumple el objetivo de una educación pública y gratuita a todos los niveles. Este logro es, sin duda, impresionante para un pequeño país asiático que tan sólo 14 años antes era el segundo país independiente más atrasado del mundo. El sistema educativo público y gratuito es la base sobre la que comienza a elevarse el nivel cultural, técnico y educativo de la sociedad norcoreana.

Desde 1960 y hasta hoy, la Educación en Corea tiene que entenderse de forma líneal. Es una especie de escalera que los norcoreanos han ido subiendo, peldaño a peldaño. Este artículo analiza cada uno de esos peldaños.

El objetivo final es cualificar en el aspecto cultural, técnico, físico y moral a toda la sociedad; crear individuos universalmente desarrollados. Para el Partido del Trabajo de Corea, el aspecto esencial de la construcción del comunismo es el ser humano (otras interpretaciones marxistas veían las fuerzas productivas o las relaciones de producción como aspecto esencial). Y por lo tanto, sólo una sociedad de personas universalmente desarrolladas podrá crear el comunismo.

2.5 – Corea construye el socialismo (1960 – 1970)

“A día de hoy, la cuestión más importante que debemos resolver para la construcción del socialismo en nuestro país, es la formación de personal técnico. Desde el fin de la guerra, se han construido muchas fábricas, hemos desarrollado una potente industria de maquinaria y la agricultura se ha cooperativizado a través de un paradigma socialista.

En la parte norte de la República, pronto podremos finalizar la edificación de los fundamentos técnicos del socialismo y entonces tendremos que introducir tecnología moderna a la agricultura, la pesca y todas las ramas de la industria nacional.

Únicamente así podremos construir un modelo de sociedad superior en lo económico a la sociedad capitalista. Para hacerlo, el problema más grande es la escasez de personal técnico. Salvo que consigamos resolver esta cuestión, será imposible dar un simple paso adelante.” (Kim Il Sung, 1956).

En 1960, termina el plan Quinquenal 1956 – 1960. El plan es un éxito rotundo: se consigue completar la primera fase de la industrialización socialista, apoyándose en las propias fuerzas. El nivel de crecimiento económico sólo tiene un equivalente en Asia: Japón.

Entre 1961 y 1967, se pone en marcha un plan septenal, cuyo objetivo es completar la segunda fase de la industrialización socialista. Mediante este plan, Corea se convierte en un Estado con los fundamentos técnicos del socialismo: un campo colectivizado y una industria socializada que abastece todas las necesidades que demanda el desarrollo económico del país.

Políticamente, los norcoreanos diferencian durante este periodo dos fases de su Revolución: la fase democrática y la fase socialista. 1967 es el año bisagra. La educación no escapa a estas dos fases.

En una primera fase, el objetivo era hacer una educación democrática. El aspecto fundamental de la Educación democrática era, desde una perspectiva marxista, el aspecto material: gratuita y obligatoria para el 100% de los jóvenes norcoreanos. Desde un punto vista ideológico, la Educación destruía los antiguos valores reaccionarios impuestos por el sistema colonial. Y, desde un punto de vista técnico y de contenidos, la Educación democrática había dotado a las nuevas generaciones coreanas conocimientos suficientes para ser “sujetos populares”, es decir, poder participar en la construcción de la nueva Corea.

Sin embargo, la Educación iba a sufrir una radical transformación socialista. Esta era una necesidad impuesta por la industrialización socialista.

“Para poder abordar el objetivo de realizar una revolución técnica que convierta a nuestro país en un Estado industrialmente desarrollado, según está planificado en el Plan Septenal, debemos ampliar el número de cuadros técnicos de forma radical.” (Kim Il Sung, 1960)

Es decir, para poder completar la industrialización, la RPD de Corea necesitaba ingenieros, técnicos, expertos y todo tipo de personas capacitadas.

Pero el socialismo, desde la perspectiva coreana, no es sólo un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Por eso, la reforma de la educación no tiene únicamente un aspecto técnico. La educación tiene como principal objetivo, a partir de 1960, formar comunistas. Una persona que únicamente tiene conocimientos técnicos, es útil para el desarrollo de la economía, aunque de forma limitada. Y esto es así porque economía, política y vida personal están muy entralazadas en Corea.

De hecho, el desarrollo económico de Corea tiene mucho que ver con proyectos desarrollados a través de grandes movilizaciones de masas, es decir, a través del compromiso voluntario de la población. Por eso, el socialismo coreano, para desarrollarse integralmente (en lo político, en lo cultural y en lo técnico) necesita una sociedad con un gran compromiso ideológico.

En resumen, la educación socialista introducirá varios aspectos novedosos a la educación general coreana:

  • La educación técnica.
  • La educación ideológica, moral y laboral.
  • La educación física.
  • La educación estética.

Estos objetivos tienen un plazo máximo para completarse: 1967. Vamos a ver cómo se introduce este modelo educativo.

2.5.1 – Pleno del Comité Central del PTC en agosto de 1960

En 1960, el pleno del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea toma cinco medidas en relación a la Educación:

  1. Elaboración de un plan para la formación de personal técnico, a través de cursos cortos de especialización, para satisfacer la demanda de cuadros en la industria mecánica, eléctrica, química, ligera y en el transporte, así como en la pesca, la agricultura, la prospección geológica y la ganadería.
  2. Creación de centros de formación en fábricas, incluyendo centros de formación superior y cursos nocturnos y por correspondencia.
  3. Fortalecimiento de la educación científico-técnica en todo el sistema educativo.
  4. Creación de un sistema de estudio regular en todos los centros de trabajo del país, de manera que el 100% de los trabajadores lleven a cabo actividades destinadas a incrementar su nivel técnico y cultural.
  5. Aumentar las posibilidades de formación ideológica, haciendo muy accesibles las escuelas del partido y otras vías de educación revolucionaria.

Todas estas medidas tuvieron una aplicación inmediata. Entre septiembre de 1960 y diciembre del mismo año, se crearon 24 escuelas de fábrica, 11 facultades de educación comunista y 47 centros de educación superior de fábrica. De esta forma, el número de personas que estudiaba sin dejar su trabajo ascendió a 49.000 en 1960.

Estas medidas, sin embargo, tienen un precedente en las medidas que comienzan a aplicarse con el Plan Quinquenal (1956 – 1960). Es el momento de las innovaciones y las grandes campañas del Movimiento Chollima y los llamamientos a la formación son constantes.

En 1957 se abrieron escuelas de especialización en fábricas, cuyos cursos duraban un año y ermitían a los trabajadores incrementar su nivel técnico y cultural sin apartarse de la producción.

En marzo del mismo año, estos centros de formación técnica se extienden a la agricultura.

La Liga de la Juventud Democrática juega un gran papel para organizar la elevación del nivel cultural y técnico de los trabajadores jóvenes. Entre 1958 y 1960, 158’000 trabajadores jóvenes de las ciudades y 26’500 de zonas rurales aprueban un examen estatal diseñado para poner mínimos al nivel técnico.

Durante estos años previos a 1960, también se reforma la educación superior. La titulación universitaria, que en Corea dura 5 años, pasa a estar volcada sobre la práctica. La reforma lanzada por el gobierno formula un modelo general de 2 años de educación teórica y tres de educación práctica.

Dejando a un lado estos precedentes, vamos a examinar qué efectos tienen las medidas aprobadas en 1960 sobre la educación para adultos y el sistema general de educación.

2.5.2 – La nueva educación para adultos

Al comienzo de la revolución, la clase obrera coreana tenía un nivel cultural muy bajo. Esto era consecuencia del régimen colonial japonés. Aunque se desarrolló un sistema de educación general progresivamente y a ritmo muy rápido, para 1960 muchos trabajadores tenían aún un nivel cultural bajo.

El socialismo coreano se planteó la necesidad de elevar este nivel técnico y cultural a través de lo que llamaron la “revolución cultural”. Este movimiento no tiene nada que ver con el desarrollado durante esta misma década en la República Popular China.

Desde entonces, la educación en Corea no es únicamente un periodo de años de primaria, secundaria y universidad, sino que se desarrolla de forma constante en todas las etapas de la vida de una persona. Es un derecho de todo trabajador y, a la vez, un deber.

Según los documentos del Partido del Trabajo de Corea, “el socialismo y el comunismo no pueden edificarse por la voluntad de un grupo de personas únicamente. Su construcción sólo tiene éxito cuando un sector mayoritario de la clase obrera construye la nueva sociedad de forma consciente, a través de sus amplios conocimientos sobre la sociedad y la naturaleza”.

De toda la clase obrera coreana, quienes tenían un nivel cultural más bajo eran los surcoreanos que tras la Guerra de Corea se habían refugiado en la parte norte. Debido a estos bajos niveles educativos, se diseñaron cursos cortos específicos con conocimientos básicos, en los que participaron cerca de 368’000 personas.

Para niveles un poco más avanzados, se incrementó el número de institutos primarios y secundarios para personas trabajadoras, a los que en 1962 ya asistían 896.000 trabajadores. Se aseguraron todas las condiciones materiales para hacerlos posibles, desde guarderías nocturnas hasta comités en cada empresa para guiar el correcto desarrollo de estas iniciativas.

Especialmente, las medidas tomadas en agosto de 1960 tuvieron un fuerte impacto en las zonas rurales. Kim Il Sung, en su visita al Condado de Changsong, expresaba la siguiente idea, que nos muestra cómo se desarrolló la Revolución Cultural en el campo:

“Os voy a dar un ejemplo de un Ri en concreto del Condado de Changsong. Este Ri tiene 120 casas y 22 personas con nivel de educación de graduado en secundaria. Estas 22 personas son 11 profesores, el presidente del Comité Popular del Ri, algunos de los elegidos para los órganos del poder popular del Ri y algunos trabajadores del servicio de carreteras, comercio y conservación forestal.

Si la organización local del Partido en este Ri moviliza correctamente a la gente, podremos lanzar una campaña de educación para adultos, al mismo tiempo que le damos utilizad al Centro de Publicaciones Democráticas del Ri.

Si las 120 casas se distribuyen entre las 22 personas con educación, cada uno de ellos estará a cargo de 5 o 6 casas. Si de esta manera individualizada, se planifica un trabajo intensivo durante los tres próximos años, el nivel cultural de todas las personas del Ri se incrementará y esto tendrá un fuerte impacto sobre su conciencia ideológica”. (Kim Il Sung)

Este modelo se extendió a todos los pueblos y aldeas de Corea del Norte, de forma que aquellos con educación se encargaban de forma individualizada de aquellos con menor nivel. Como indica Kim Il Sung, esto no sólo sirvió para incrementar el nivel cultural de la sociedad en general, sino también para tejer lazos de unidad en torno al Partido.

2.5.3 – La reforma del sistema de educación general

Durante el periodo del Plan Septenal, la innovación más destacable en la Educación es, sin duda, el Sistema de Educación Técnica de 9 años. Sin embargo, todo esto viene precedido por una serie de medidas que fueron haciendo avanzar la educación desde su fase democrática hacia la educación socialista.

En 1959, en la Sexta Sesión de la Asamblea Popular Suprema, se aprobó la Ley de Reorganización del Sistema Público de Enseñanza.

En ella, se creaban la Escuela de Educación Secundaria Técnica, de forma paralela a la Educación
Secundaria normal. Las nuevas escuelas técnicas fueron apareciendo progresivamente, combinando la producción y la enseñanza, la teoría y la práctica.

De esta forma, durante un tiempo convivieron dos modelos de educación: el antiguo modelo de enseñanza general y el nuevo e incipiente modelo centrado en la enseñanza técnica, que según
Kim Il Sung, respondía “mejor a las necesidades de la vida real”.

Este nuevo sistema técnico fue ganando terreno progresivamente a la enseñanza general, a medida que se iba aplicando en más escuelas. La idea fundamental es enseñar a los alumnos a través de la práctica: no explicar de forma teórica los principios de mecánica, por ejemplo, sino tener máquinas reales de las que emplea la industria para que ellos mismos comprueben y aprendan los fundamentos de mecánica. Esto, en los años 60, es un enfoque muy moderno.

El nuevo sistema requiere inversiones muy amplias: aulas más grandes, maquinaria moderna, formación de profesorado,…

El plan es tan ambicioso que incluso en 1960 es necesario interrumpir la matriculación en secundaria, debido a la necesidad de explicar al profesorado qué se espera de ellos. Se realizan numerosas reuniones y seminarios, así como cursos de preparación. Además, a partir de entonces, todos los profesores deberán graduarse en la enseñanza superior, aboliéndose los institutos técnicos.

La nueva enseñanza técnica incorpora también la enseñanza estética y física, aspectos novedosos en un país que tan sólo 15 años antes era mayoritariamente analfabeto.

Además, se crea la educación especial, compuesta por escuelas musicales de 11 años primaria y secundaria), escuelas de arte (primaria y secundaria), escuelas deportivas (secundaria) y escuela en lenguas extranjeras de 11 años (primaria y secundaria).

Se refuerza también la formación ideológica, a través del compromiso práctico y el estudio teórico.

Es a partir de 1960 cuando la Educación se propone formar comunistas.

Estos son los primeros pasos en la línea de construir la Educación socialista. Este objetivo se completará con la introducción de la Educación Técnica de 9 años en el Plan Septenal.

2.5.4 – El Sistema de Educación Técnica de 9 años

El sistema de Educación Técnica de 9 años se plantea fundiendo en un sólo sistema, la Educación Secundaria Técnica y la Educación Secundaria General. No se trata únicamente de una superposición, sino de una combinación de la educación general y la vocacional. Es importante el hecho de que cada alumno sale de la Educación Técnica dominando más de una especialidad. No se trata de cerrar puertas, sino de crear personas versátiles.

La Educación Técnica de 9 años es un objetivo que se acuerda en el Cuarto Congreso del PTC. La idea es crear miles de Escuelas Técnicas secundarias, especializándose cada una en uno o varios sectores productivos. La aplicación de este principio tiene sus pros y sus contras. Las ventajas son obvias, pero en contra de este objetivo está que algunas Escuelas Secundarias Técnicas se convierten virtualmente en “bastiones” de uno u otro género.

Esto es un fenómeno que se corrige con el tiempo, pero está claro que, en los años 60, algunas profesiones eran exclusivamente de mujeres (procesamiento de comida, textil,…) y otras exclusivamente de hombres (sobre todo, aquellas relacionadas con la fuerza física). Tampoco este Educación Técnica, durante nuestra visita de 2008 hecho debe impedirnos ver que la mujer coreana había vivido un proceso de emancipación gigantesca en 15 años y que en la mayoría de profesiones, la mujer estaba más representada que el hombre (debido a un fuerte desequilibrio demográfico tras la Guerra).

Volviendo a la escuela secundaria técnica, estos colegios se crearon progresivamente. En concreto, se dio la consigna de crear uno en cada condado, granja, distrito industrial y villa, así como en los barrios de las ciudades, para hacer pruebas en torno al contenido y a los métodos. En total, se crearon 1100 escuelas técnicas secundarias, en periodo de pruebas.

El gobierno norcoreano, sin embargo, puso mucho énfasis en la necesidad de que este embrionario sistema de educación fuese un salto cualitativo real.

“Por el hecho de llamar “técnica” a una escuela secundaria, no nace un sistema de enseñanza técnica. Es importante crear infraestructura útil para la formación práctica y dotar a las escuelas de todo tipo de instrumentos y máquinas, para poder impartir una auténtica educación técnica”
(Kim Il Sung)

De esta forma, la inversión estatal en infraestructura educativa creció y los ministerios relacionados con la producción pasaron a incluir en sus presupuestos una parte dedicada a dotar a la enseñanza de todo tipo de cosas. Esto sigue siendo a día de hoy así.

En 1966, el 93% de los estudiantes de secundaria ingresaban en Escuelas Técnicas Secundarias. Por eso, en noviembre de 1966, la Asamblea Popular Suprema publicó el decreto “Sobre la Introducción de la Educación Obligatoria Universal Técnica de 9 años”, que hizo que el curso escolar que comenzó el 1 de abril de 1967 fuese el primer año en que el 100% de los alumnos de entre siete y dieciseís años ingresaran en el nuevo sistema de enseñanza. Además, todo ello de forma gratuita.

Esto colocó a la Corea Socialista entre los países más avanzados en Educación, tan sólo 10 años después de que concluyese la reconstrucción post-bélica.

2.5.5 – El fin de la década

El Plan Septenal consiguió establecer de forma exitosa los fundamentos del socialismo en Corea.

Sin embargo, para 1967 había ciertos desequilibrios entre los distintos sectores productivos, motivados por el gigantesco crecimiento económico y el excesivo gasto militar (causado por la introducción de armas nucleares norteamericanas en Corea del Sur). Por tanto, 1968 y 1969 fueron años en el que se corrigieron los desequilibrios y se siguió creciendo.

En la Educación, estos años tuvieron dos objetivos fundamentales sobre los que no me extenderé: ampliar al 100% de las familias la cobertura de la red de Educación Pre-escolar y crear en cada provincia universidades con todas las especializaciones estratégicas (Agricultura, Industria pesada, Industria Ligera, Medicina,…).

De esta manera, el número de universidades creció desde 78 en 1961 a 129 en 1967. Las universidades de cada pronvicia, además, están especializadas en la realidad de su propia provincia. De esta manera, cada provincia forma los cuadros que necesita, corrigiendo la tendencia centralista de que Pyongyang formase a la mayoría de los cuadros del país.

Se refuerza también la educación técnica superior. Si en 1949 había 55 institutos técnicos superiores, en 1967 la cifra había ascendido a 464. Sólo 4 años después, ya había 500.

En 1970, el número de licenciados por centros de educación superior alcanzaba la cifra de 497.000.

Todo esto hace que en Corea del Norte no quedara ni rastro de aquel empobrecido y analfabeto país que 25 años antes no tenía ninguna universidad y sólo contaba con 9 graduados superiores.

2.6 – Las Tesis sobre la Educación Socialista (1970 – 1979)

Los años 50 y 60 habían sido los del gigantesco crecimiento económico y la recuperación postbélica, mientras que el objetivo era construir los aspectos fundamentales del socialismo. Pero en los años 70, la austeridad que había caracterizado hasta entonces la vida norcoreana da paso a mayores niveles de consumo y gasto público.

La vivienda norcoreana siempre fue grande en comparación a las del campo oriental o China, pero el interior de las mismas siempre tuvo lo básico (muebles, cocina, ducha,…).

Es a partir de los 70 cuando se hacen frecuentes las televisiones, los equipos de música y los electrodomésticos.

Si hasta entonces el objetivo había sido vestir adecuadamente a toda la población, a partir de los 70, los norcoreanos comienzan a usar ropas variadas y de buena calidad. Mejora también la alimentación y los centros comerciales (“departamento de tiendas”) comienzan a ofrecer mayor variedad de artículos de consumo.

Todo esto es posible gracias a que Corea consigue en 1967 finalizar la construcción de la industria socialista básica y, a partir de entonces, comienza a crear el socialismo desarrollado.

Sin embargo, los norcoreanos nunca (ni antes, ni en los 70, ni ahora) han sido una sociedad consumista. Esto tiene una fácil explicación. Como la RPD de Corea siempre fue un estado autosostenido en lo económico, las tasas de crecimiento se han mantenido gracias a la enorme inversión estatal. Los tres aspectos restantes dentro del presupuesto estatal son el gasto militar, el gasto social (educación, sanidad,…) y el consumo privado (que en una sociedad socialista tiene mucho que ver con la inversión estatal en industria ligera). El consumo privado siempre ha sido el aspecto con menos inversión dentro de este grupo.

No sólo eso, son las propios hombres y mujeres de la RPD de Corea los que han optado por una vida de lucha y sacrificio por la construcción del socialismo. Y se demuestra de forma constante en las grandes movilizaciones de voluntariado, las donaciones internacionalistas y, en general, todos los aspectos de la vida en sociedad, que siempre han tenido una importancia muy superior a la que tiene la vida privada. Esto es producto del enorme compromiso ideológico y es lo que permite reducir el consumo en favor del desarrollo colectivo de la sociedad y el país.

Este último aspecto que menciono, el desarrollo colectivo, es de vital importancia a partir de los 70. Se ve especialmente en el desarrollo de las ciudades norcoreanas. Si hasta entonces las ciudades habían construido de forma masiva zonas residenciales, debido a las enormes carencias tras la guerra, a partir de los 70, ya no se trata únicamente de incrementar en número, sino sobre todo, aumentar en calidad.

En el año 71, Pyongyang abre su primera línea de metro, al mismo tiempo que se convierte en la ciudad del mundo con más zonas verde por habitante. Los nuevos barrios, además de funcionales, son bonitos y la ciudad se llena de monumentos. Lo mismo sucede en otras ciudades como Hamhung, Kaesong, Hyangsan o Wonsan.
En la Educación, este énfasis en la inversión pública se ve claramente en la creación de los Palacios para los Niños Escolares, centros gratuitos gigantescos con instalaciones para deportes, arte y diversión. También se trata de incrementar la calidad, a través de la aplicación de un nuevo y definitivo plan de educación: las Tesis de la Educación Socialista.

Este nuevo plan extiende la duración de la enseñanza norcoreana a 11 años, en 1975.

Creo que para entender el inmenso avance que este sistema supone, hay que establecer una comparación.

Por ejemplo, mientras Corea del Norte aplicaba las Tesis de la Educación Socialista, en un país europeo como España, que ya entonces contaba con una capacidad económica superior a la de Corea, en ese mismo momento dificilmente se escolarizaba a todos los alumnos en edad de estudiar y el precario sistema educativo tenía una escasa duración de tan sólo 7 años.

El modelo educativo norcoreano, después de la reforma completada en 1975, se ha mantenido vigente hasta hoy. Mientras, en España, acumulamos reformas educativas constantes en la línea de la masificación, el elitismo y la mercantilización. Incluso con la última reforma aplicada en el Estado Español, la educación obligatoria dura un año menos que en Corea y la red de pre-escolar pública solo cubre las demandas de poco más del 20% de las familias. Creo que es importante hacer la comparación, para comprender la importancia que el socialismo coreano da a la educación y mostrar que es posible organizar un modelo efectivo incluso en situaciones de bloqueo internacional y trabas de todo tipo.

2.6.1 – Principios recogidos en las Tesis de la Educación Socialista

Las Tesis de la Educación Socialista se aprueban definitivamente en septiembre de 1977.
Paradójicamente, no son la causa de todas las reformas que se dan en los años 70, sino la consecuencia: es la formulación escrita del resultado final de las reformas.

En 1970 se celebra el Quinto Congreso del PTC, y en él se decide una reforma que concluirá en 1975 con la aplicación del sistema de enseñanza obligatoria de 11 años. Sin embargo, creo que es importante estudiar primero los principios que inherentemente están detrás de esta reforma y que luego se explicitan en las Tesis.

El objetivo fundamental que persigue el nuevo modelo de enseñanza es ideológico: formar seres sociales, que a la vez tengan un fuerte sentido crítico, creativo y de independencia. No se trata de oponer lo social a lo individual, al puro estilo occidental, sino de desarrollar la creatividad independiente de Los estudiantes tienen numerosas visitas y cada individuo, para que excursiones pueda aportar más al grupo. No se trata, tampoco, de crear una sociedad a modo de masa obediente, sino un grupo que sea la suma de todas las capacidades individuales desarrolladas. De esta manera, se forman revolucionarios comunistas con fuerte sentido de independencia y creatividad.

Por supuesto, estamos hablando ahora del aspecto ideológico de la enseñanza, la parte no ideológica sigue manteniendo los principios de la reforma de la Educación Técnica de los años 60.

Para conseguir este objetivo ideológico, se formulan cuatro principios elementales:

  1. Desarrollar en los jóvenes un fuerte sentido de unidad, en torno a sus organizaciones (especialmente el Partido) y a un sentimiento de clase. Es decir, lealtad partidista (en forma de disciplina consciente, no impuesta) y conciencia de clase.
  2. Resolver todo en función de las capacidades propias del grupo y sin esperar que personas o instituciones externas resuelvan los problemas propios. Estudiar y conocer a fondo las características propias. Este principio lo llaman “establecer el Juche en la Educación”.
  3. Combinar la teoría revolucionaria con la práctica. Promoción de la adhesión voluntaria a acciones prácticas que eleven la conciencia ideológica.
  4. El Estado socialista es quien debe organizar y dirigir ideológicamente la Educación.

Los estudiantes norcoreanos, a través de la reforma de 1975, pasan a tener una fuerte vida orgánica y cargada de actividades socio-políticas.

Las tesis de la Educación Socialista también inciden mucho sobre el método pedagógico de enseñanza, haciendo hincapié en la aplicación de un modelo heurístico. Es decir, se busca no tanto enseñar conceptos y conocimientos, sino hacer que los alumnos desarrollen capacidades de búsqueda, innovación, creatividad y crítica.

De esta manera, los profesores tienen que persuadir a los alumnos y conseguir que ellos mismos lleguen a las soluciones correctas.

De la misma forma, en Corea no se corrigen los malos comportamientos a través de métodos administrativos de castigo y sanción. Se fomenta, en cambio, que sea el propio grupo, a través de la crítica y la autocrítica, el que corrija. Aquí juega un papel muy importante la Liga de la Juventud Socialista Trabajadora (anterior Unión de la Juventud Democrática).

En Corea, además, se entiende el proceso de formación como gradual y reglado por leyes científicas. Por eso, se hacen numerosos análisis de qué corresponde a cada edad y cómo aprovechar al máximo las capacidades de los alumnos. Desde los años 70, existen estos grupos de investigación y revisión constante de los manuales de texto y la metodología.

Yo mismo pude comprobar este sistema en la actualidad. Cuando en 2008 visitamos la Guardería “Kim Jong Suk” de Pyongyang, pudimos asistir a algunas clases que se estaban dando en ese momento. Los profesores conocen incluso la forma de la que tienen que hablar (tono, volumen, entonación…) para captar la atención de los pequeños alumnos. Todo el proceso de formación está estudiado y planificado. Esto nos sorprendió mucho a todo el grupo. La directora de la guardería nos enseñó el centro y se lamentaba de que no pudiésemos pasar un día entero allí. La razón era que el día del estudiante de la guardería estaba cargado de actividades muy variadas, perfectamente planificadas, para desarrollar al máximo las capacidades de los alumnos.

De esta manera, pudimos entender cómo niños de entre dos y cinco años podían aprender a tocar instrumentos musicales con tanta habilidad o tenían alto nivel de caligrafía y lectura.

2.6.2 – El sistema de enseñanza obligatoria de 11 años

Tras el acuerdo tomado en el Quinto Congreso del PTC de implantar la enseñanza obligatoria de 11 años, se tomó como como plazo el Plan Sexenal (1971 – 1976).

El primer paso fue convocar un debate nacional de pedagogos, en el que se debatió cómo extender dos años la enseñanza obligatoria. Finalmente, se decidió hacer obligatorio el tramo entre 5 y 16 años, con 1 año de prescolar y 10 de enseñanza primaria y secundaria.

La educación obligatoria termina, por tanto, justo en la edad mínima para trabajar: 16 años.

Como segundo paso, 40 escuelas del país comenzaron a partir de Octubre de 1970 a impartir la enseñanza obligatoria de 11 años. En 1971 se realizó un pleno del Comité Central ampliado, invitando a participar a profesores a cargo de la nueva modalidad de enseñanza. A través de estas experiencias, se extendió el número de escuelas probando el nuevo sistema a 400, aproximadamente, el 10% de las escuelas del país.

En función de esto, el país se marcó como objetivo que en el año académico 1975-1976, comenzara un curso con el 100% de los alumnos matriculados en la enseñanza obligatoria de 11 años. Esto suponía escolarizar a más de 5’6 millones de jóvenes al mismo tiempo, es decir, un tercio de la población total del país.

No sólo fue un salto cuantitativo, sino también cualitativo. En 1971 el presupuesto en educación creció un 21% respecto al año anterior, en 1973 creció un 14% respecto a 1972. Esto se tradujo en la construcción de 30.000 nuevas aulas en todo el país, que se distribuyeron de forma que ningún alumno tuviese su escuela a más de 2 km de su casa. Se organizaron autobuses y trenes estudiantiles para las zonas rurales.

El número de escuelas primarias creció hasta 4.700 en 1975 y el de secundarias a 4.100.
Cada clase contaba entonces con 25 alumnos como máximo, cifra que se ha ido reduciendo progresivamente con el paso de los años, para mejorar la calidad de la enseñanza.

El 1 de septiembre de 1975, se promulga la Ley por la que Corea del Norte escolariza al 100% de los niños entre 5 y 16 años dentro de su sistema de enseñanza obligatoria.

2.6.3 – El resto de objetivos educativos de la década

La década de los 70 es también el momento en el que la enseñanza para adultos vive un nuevo impulso. Tras numerosas campañas durante toda la primera mitad de la década, en 1975, el número de graduados por la educación superior alcanza el millón de personas.

Es decir, en 5 años se formaron más personas que en los 25 anteriores años. Esto es consecuencia de todas las facilidades que se dan para el estudio, conservando el puesto de trabajo, y también del estudio colectivo organizado.

El número de técnicos y especialistas por cooperativa agraria aumenta a 55 en 1976.

Entre 1970 y 1976 se fundan 26 nuevas universidades. También se refuerzan las horas de laboratorio y de formación práctica. La Universidad Kim Chaek de Tecnología (Ingeniería) construye un centro de prácticas de 7’500 metros cuadrados.

En la red de pre-escolar, se modernizan las guarderías existentes, cuyo número asciende a casi 60’000 en todo el país, distribuidas en barrios, fábricas, cooperativas y, en general, cualquier sitio donde puedan ser útiles. 3’500’000 niños en edad preescolar son matriculados en la red pública en 1975. Durante estos años, además, se refuerza la educación higiénica de los alumnos de preescolar.

Con todo, Corea del Norte, con una población que no llegaba a finales de la década a 16 millones de personas, escolariza a más de nueve millones de personas en la red pública y gratuita. Todo el país, como decía un cartel de la época, es una gran escuela.

La Educación en la RPD de Corea – Cuarta Parte –

En este cuarto y penúltimo artículo sobre la Educación, cerraré la parte dedicada al análisis histórico de la Educación socialista en Corea. El periodo que cubre es desde los años 80 hasta la actualidad.

Una vez finalizada la parte histórica, el artículo analiza los principios directrices que guían en general la Educación en Corea del Norte. Es decir, aquellos valores inherentes a todo el proceso de construcción de una Educación socialista y que son plenamente vigentes a día de hoy.

Empezamos, por tanto, con la última etapa de la historia de la Educación en Corea.

2.7 – La Intelectualización de toda la sociedad (1980 – actualidad)

Empezaré por situar el contexto de los años que analizo, tal como he hecho en los anteriores artículos. Leyendo los anteriores artículos, se puede recordar que el crecimiento económico norcoreano había sido impresionante desde los años 50. Durante la década de los 70, el crecimiento económico creció cada año, de media, un 15’9%1.

Este crecimiento anual está entre los más altos del mundo.

La producción industrial se multiplicó 3’9 veces durante la década y la producción de artículos de consumo 3’7 veces. En 1974, la producción de cereales se elevó a 7 millones de toneladas, en 1977 a 8’5 millones y hasta 9 millones en 1979.

En 1974, Corea se convirtió en el primer país del mundo en abolir completamente los impuestos.

Otros dos datos dan idea del incremento del nivel de vida durante esta década. El primer dato es que durante esta década, el nivel medio de los salarios aumentó un 31’5%. Al mismo tiempo, 21’800 tipos diferentes de artículos bajaron de precio, traduciéndose esto en una bajada general del precio de los artículos de consumo de entre el 30 y 50%. Todo esto supuso un considerable aumento de la capacidad adquisitiva de los norcoreanos. Al mismo tiempo, se desarrollaron grandes campañas de construcción de vivienda2, de mejora del nivel de vida (como la campaña de entregar una televisión a color a todas las familias del país) y, en general, en todos los ámbitos.

Los años 80 siguieron la misma tendencia. Hasta 1984, el ritmo de crecimiento económico fue de un crecimiento anual del 12’2%. Se pusieron a funcionar 17’785 nuevas fábricas y talleres modernos. En 1984, la producción de cereales se elevó a 10 millones de toneladas, cifra histórica para un país con menos del 18% de la superficie arable. Se consignó gracias a las masivas inversiones en la agricultura, que multiplicó 1’4 veces el área irrigada respecto a 1980, 1’3 el número de camiones de transporte agrícola, 1’5 el número de tractores, 2 veces el número de segadoras, 1’5 veces el número de máquinas de transplante de arroz y 6’3 veces el número de cosechadoras. El número de químicos se duplicó durante este mismo periodo.

En 1985, el volumen de las exportaciones ascendió a 11’680 millones de dólares, una cifra 74 veces superior a los niveles de 1946. El nivel de vida, que en precios constantes de 1970 era de 1000 dólares reales per capita, ascendió en 1979 a 1920 dólares y en 1986 a 2.400 dólares. Durante esa misma década, otros países asíaticos como China o India tenían medias de 1135 y 498 dólares reales por cabeza. El hecho es significativo porque 40 años antes, cuando Corea empezaba su revolución, China e India tenían indicadores similares a los de Corea.

En el aspecto social, la situación de Corea del Norte era también muy buena. La esperanza de vida ascendía en 1984 a 74 años, dejando por detrás a otros países asiáticos como India (58) o China (69) y siendo la mejor cifra de todo el bloque socialista, después de Cuba (75). Antes de la liberación, la esperanza de vida era de tan sólo 38’4 años, por lo que el logro es espectacular. Durante los 4 primeros años de la década de los 80, se construyeron 290 centros de atención médica, hospitalaria y de medicina preventiva y el número de médicos se multiplicó por 1’4 y el de camas de hospital se elevó en 106% (hasta 135’9 por cada 10’000 habitantes). De esta manera, el número de médicos por cada 10’000 habitantes ascendía a 27 en 1986. En Gran Bretaña, uno de los países más desarrollados de Europea Occidental, el número de médicos por cada 10’000 habitantes sobre la misma fecha era menor que en Corea del Norte: 18’2.

También en Estados Unidos (25’7) y otros países del “Primer Mundo” (Alemania, Suecia, Dinamarca,…). Si los países más avanzados no alcanzaban los niveles norcoreanos, los países asiáticos ni siquiera se acercaban a ellos, incluyendo a Japón (15) o Corea del Sur (6). Incluso dentro del propio bloque socialista, los niveles norcoreanos encabezan los indicadores de Asia, superando a China (13’6) o Vietnam (3’2). Los únicos países que superan a Corea son algunos países socialistas más desarrollados, como la RDA (31’9), Checoslovaquia (36’5) o la Unión Soviética (43’3).

Si hasta 1990, todos los planes económicos se fueron cumpliendo con normalidad, el plan sexenal (1987 – 1993) fue el primero en no dar los resultados esperados. No fue por debilidad interna, sino debido a la caída de la mayoría de socios comerciales de Corea del Norte (los países del bloque socialista) y al recrudecimiento del bloqueo internacional, con situaciones que llegaron hasta el bloqueo militar total en 1994.

De no haber caído el bloque socialista, el plan sexenal hubiera situado a Corea del Norte como un país plenamente del Primer Mundo. Los objetivos económicos eran producir 100,000 millones Kwh de electricidad, 120 millones de toneladas de carbón, 10 millones de toneladas de acero, más de 1’7 millones de toneladas de metales no ferrosos, 22 millones de toneladas de cemento, 15 millones de toneladas de cereales, 11 millones de toneladas de productos marítimos, 7’2 millones de toneladas de fertilizantes químicos, 1’5 millones de kilómetros de textiles y quitarle 300’000 hectáreas de terreno cultivable al mar.

El nivel de cumplimiento de estos objetivos en 1990 eran completamente normal.
En nivel de vida, el plan se hubiese traducido en la construcción de entre 150’000 y 200’000 viviendas cada año y la producción de alimentos hubiera asegurado el potencial consumo diario por persona de 175 gramos de carne, más de 400 gramos de pescado, un huevo, 30 gramos de aceite para cocinar, 300 gramos de frutas y 100 gramos de bollería, además, por supuesto, de un alto consumo de cereales (principal elemento de la dieta norcoreana). Cada año, además, corresponderían 76 metros de ropa por persona.

Todo esto quedaba recogido en el plan que lamentablemente se frustró a comienzos de los 90. Entre 1994 y 1998 se da una caída generalizada de los niveles productivos, debido a la suma de factores internos (desastres naturales, auto-dependencia,
carencia de petróleo) y externos (bloqueo económico, situación de máxima tensión política en 1994, caída del bloque socialista).

En 1994, además, muere el histórico dirigente de la Revolución: Kim Il Sung. Sin embargo, y a diferencia de otros países como China, el socialismo norcoreano demostró su vitalidad al superar la muerte de uno de sus dirigentes sin traicionar a los ideales socialistas. El momento era absolutamente delicado, debido a la situación internacional de total anti-comunismo y a la situación interna de crisis económica.

A partir de 1998, el país comienza de nuevo a crecer. Lentamente, todos los sectores de la economía se han ido recuperando y en 2008 comenzó un plan económico muy ambicioso que pretende situar en 2012 a Corea del Norte a las puertas de la “nación socialista próspera y desarrollada”.

Aquí concluye el análisis del contexto económico y político. Vamos a ver ahora el desarrollo de la educación durante este periodo.

2.7.1 – Algunos precedentes de la intelectualización de toda la sociedad en la década de los 70.

“Intelectualizar a toda la sociedad quiere decir formar a cada persona del país, una vez que adquiera su conciencia de clase obrera, como un hombre o mujer comunista integralmente desarrollado, que tenga el nivel técnico y cultural de un graduado universitario.” (Kim Il Sung)

En esta cita encontramos algunas de las claves para entender qué quiere decir en Corea del Norte intelectualizar a toda la sociedad. El objetivo final es que todas las personas del país tenga un nivel mínimo de un graduado universitario, base intelectual que según los norcoreanos tiene que adquirir cada miembro de la sociedad para poder construir la sociedad comunista.

Este objetivo tiene mucho que ver con la formación de los adultos mediante planes flexibles y versátiles que se adapten a las condiciones de cada miembro de la sociedad.

Más adelante veremos algunos de ellos, pero antes de eso tenemos que analizar cómo surge este objetivo.

El objetivo de intelectualizar a toda la sociedad se marca en el Sexto Congreso del PTC, celebrado en 1980. Pero durante los años 70 ya se avanzó en esta línea. Por ejemplo, en el Quinto Congreso del PTC se creó el movimiento de las tres revoluciones: técnica, cultural e ideológica.

Este movimiento, vigente a día de hoy, pretende avanzar desde distintos ámbitos hacia el comunismo. Es un movimiento, principalmente, de masas y que eleva el espíritu de independencia y conciencia ideológica.

¿Cómo se aplica? Por ejemplo, en lo referido a la revolución técnica, el objetivo fundamental es que los trabajadores de las empresas adquieran un sentimiento de ser auténticos propietarios de los medios de producción y que pierdan todo tipo de “miedo” a la tecnología y a la dirección.

En concreto, cada empresa del país tiene objetivos de producción marcados por la administración en función de sus capacidades productivas. Pero las asambleas de obreros pueden modificar esos objetivos si son irreales o si conscientemente deciden de superar esa barrera productiva. En este último caso, los obreros estarían participando en el movimiento de la revolución técnica.

Lo que a continuación hacen los trabajadores es trazar un plan de producción para alcanzar la cifra que se proponen: a través de trabajo voluntario, a través de innovaciones (investigación tecnológica, básicamente), a través de mejoras en el sistema de organización de la producción,… etc En cualquier caso, el simple hecho de marcarse este objetivo, trazar un plan y hacer sacrificios y trabajo práctico para cumplirlo, eleva la conciencia ideológica. Pero además, el país entrega todos los años la bandera de la revolución técnica a los obreros de las empresas que mejor cumplen con el objetivo del movimiento. La cuestión principal es que sólo se entrega a aquellas empresas en las que los obreros decidieron voluntariamente marcarse el objetivo. Es decir, no sería válido que “por inercia” o casualidad, una empresa consiguiera un alto rendimiento productivo y esto fuese considerado parte de la revolución técnica. Para que realmente se cumpla este avance, los trabajadores tienen que marcarse el objetivo de forma consciente.

En 2008, cuando participé en una delegación al país, pude acudir a la Exhibición de las Tres Revoluciones, donde se muestran los logros de este movimiento. De esta manera, los obreros de muchas empresas del país participan en este movimiento, lo cual supone un avance productivo a la vez que ideológico. Los obreros de las empresas que han logrado una bandera de las tres revoluciones, la colocan siempre a la entrada: es un orgullo para ellos, como colectivo.

Además, cabe reseñar otras dos medidas tomadas durante los años 70 y que sirven como precedentes a la tarea de intelectualizar a toda la sociedad. Por un lado, se crearon dos distinciones para condecorar al profesorado: Profesor del Pueblo y Profesor de Mérito.

Son distinciones que se entregan cada año entre aquellos profesores que son elegidos como trabajadores ejemplares en su propia asamblea. De la misma manera, la máxima distinción laboral que entrega el Estado, el título de Héroe del Trabajo, comenzó a otorgarse también a los profesores. Desde entonces y hasta 2007, alrededor de 550 profesores han recibido alguno de estos títulos.

Por último, tuvo lugar en septiembre de 1978 el mayor Congreso histórico de la historia de la Educación. Más de 15’000 profesores de todos los niveles acudieron a este encuentro celebrado en el Estado Cubierto de Pyongyang. Por cada escuela primaria y secundaria del país se invitaron a tres profesores, por cada universidad, a cinco. Además, también había profesores de institutos para adultos y de pre-escolar, funcionarios del Partido en el sector de la Educación, miembros de la Liga Juvenil Socialista Trabajadora, delegados extranjeros,…

En este encuentro, presidido por Kim Il Sung, se explicaron numerosas vías para mejorar el nivel de la Educación socialista. Uno de los asuntos fundamentales fue el llamamiento a la formación continua del profesorado, incidiendo especialmente en mejorar los niveles de conocimiento científico y en lenguas extranjeras. Además, se discutieron algunos errores en la aplicación del reciente sistema de educación se 11 años. También se aprobó por aclamación un slogan: “¡El Partido, el pueblo y el ejército; todos debemos estudiar!”. Aquí comienza la campaña de estudio para adultos que se extenderá desde la década de los 80.

Pero el Congreso no tendría sólo un efecto subjetivo sobre aquellos que pudieron acudir o seguirlo por televisión. El Congreso tuvo varias repercusiones prácticas. Por ejemplo, durante los siguientes años, la producción de medios audiovisuales de enseñanza creció en un 171%. A los profesores se les comenzó a considerar un sector prioritario a la hora de otorgar vivienda y mejoró su acceso a numerosas prestaciones sociales.

2.7.2 – El Sexto Congreso del PTC

El Sexto Congreso del Partido del Trabajo de Corea (1980) es el que hace un llamamiento a la intelectualización de toda la sociedad. El punto clave, en mi opinión, es que se entiende que para alcanzar este objetivo deben diversificarse los medios. Para empezar, se distingue entre la educación para adultos y el sistema normal de educación.

Educación para adultos Hasta el Sexto Congreso, el objetivo había sido elevar el nivel educativo de todos los trabajadores del país hasta el nivel de un graduado en secundaria.

Este objetivo se cumple a mediados de los años 70, al mismo tiempo que se alcanza el millón de personas con un nivel de graduado universitario.

El Sexto Congreso marca el objetivo de elevar el nivel cultural y técnico de todos los adultos del país hasta el nivel de un graduado universitario. Obviamente, este es un objetivo a medio y largo plazo, pero se ponen en marcha numerosas iniciativas para lograrlo. El objetivo fundamental es que los trabajadores manuales eliminen todo tipo de diferencias en cuanto a capacitación respecto a los trabajadores intelectuales. De esta manera, todo trabajador puede ser productor y dirigente al mismo tiempo, algo que se va acercando al ideal del comunismo.

Una de las primeras medidas en este sentido fue multiplicar el número de instituciones de enseñanza superior en las fábricas. Como se ha explicado en otros artículos, este sistema permite la formación sin apartarse de la producción. Al mismo tiempo, la formación tiene un sentido completamente práctico: se explican los conocimientos y se aplican en el mismo momento de las clases.

Si en 1970 el número de facultades en fábricas era de 35, el 1980 este número ascendió a 85. Sólo en 1984, se crearon seís nuevas instituciones de este tipo, en la industria metalúrgica, eléctrica, de maquinaria, en la automoción y en la minería.

Pongamos un ejemplo. En 1981, 126 mineros de la mina Kumsan (una de las minas del complejo minero de Ryongyang) recibieron educación superior en la modalidad de estudio sin apartarse de la producción. Mediante este modelo de educación recibieron el título de auxiliar de ingeniero.

Todos los graduados recibieron permiso para apartarse de la producción durante un año y completar sus estudios en cursos específicos preparados por la Facultad de Tecnología de la Universidad de Ryongyang.

En abril de 1981, la Asamblea Popular Suprema decidió generalizar este modelo de formación a todo el país, haciendo un especial esfuerzo en la formación de cuadros de las zonas rurales, que en general están algo rezagados respecto a las ciudades.

Especialmente, se decidió establecer un sistema de estudio invernal para campesinos, ya que en Corea el invierno es gélido y no se puede cultivar nada.

También se reformó el sistema de cursos por correspondencia, mezclándolo con el de clases en la tarde-noche. Hasta el momento, los cursos por correspondencia funcionaban enviando toda la documentación necesaria a los alumnos y haciéndoles acudir dos horas varias veces por semana a los centros de enseñanza, para explicar determinadas materias.

El nuevo sistema, desarrollado a partir de experiencias de la Universidad de Agricultura de Sariwon, le dio la vuelta al método. En el caso concreto de esta universidad de agricultura, cada día, los instructores van a determinadas cooperativas y dan las lecciones en las propias granjas. De esta manera, los campesinos matriculados tienen en su propia cooperativa clases de una materia diferente cada día, complementando los apuntes recibidos por correo. Básicamente, las clases presenciales sirven para hacer sobre la práctica lo que ya explican en la teoría los apuntes.

A partir de 1982, además, comenzó a emitir la Universidad por televisión, un proyecto que perdura hasta hoy.

Pero la iniciativa más ambiciosa, fue la construcción del Gran
Palacio de Estudios del Pueblo. La edificación de este palacio viene precedida del llamamiento a que Partido, Ejército y Pueblo estudien.

A principios de los 80 es cuando se implanta el “hábito revolucionario del estudio”, en palabras de Kim Il Sung. Todos los miembros del Partido y del Ejército y, de forma voluntaria, la mayoría de trabajadores del país, llevan a cabo un plan sistemático de estudio. En este sentido, se dan condiciones favorables al estudio. Por ejemplo, los sábados se definen como día de estudio y los trabajadores que así lo deseen pueden acudir a conferencias, a estudio colectivo, formación en idiomas, técnica,… Esto, sumado al sistema de estudio sin apartarse de la producción, a la posibilidad de apartarse del trabajo para formarse sin perder empleo y sueldo y al sistema de educación por correspondencia, crean un modelo diversificado de estudio para adultos.

Y aquí entra en juego el nuevo Gran Palacio de Estudios del Pueblo, construido en 1981 en el mismo centro de Pyongyang. Está situado en la Plaza Kim Il Sung. Durante 20 años después del fin de la Guerra, se mantuvo este lugar intacto, evitando colocar edificios gubernamentales, ya que se pretendía dar un uso “civil” al centro de la ciudad. Una vez finalizado, el edificio cuenta con 100’000 metros cuadrados de espacio y alberga 600 salas y 30 millones de libros. Cuenta con salas de conferencias, modernos escuelas de idiomas, salas de estudio, salas audiovisuales, salas de audiciones,… En él se organizan clases, discursos, debates, cursos cortos de formación, seminarios, conferencias científicas,… Todas las actividades se anuncian por televisión, radio y, a día de hoy, por la web. Por eso, muchos trabajadores de diversas zonas del país acuden a él para formarse.

El centro envía a ponentes, trabajadores de investigación y bibliotecarios a los lugares de producción para que investiguen, al tiempo que ofrecen materiales de formación a los trabajadores y traducen materiales extranjeros. Todo lo que puede decirse en palabras sobre este centro, probablemente se quede corto.

El Gran Palacio de Estudios del Pueblo, en el centro de Pyongyang. En Corea lo definen como un centro para la intelectualización de toda la sociedad

“El Gran Palacio de Estudios del Pueblo no es una mera biblioteca, sino la base central para la intelectualización de toda la sociedad y una universidad a distancia para todo el pueblo trabajador.” (Kim Il Sung).

Uno de los detalles más humanos que se encuentran en este centro es que cada una de las mesas de las salas de estudio tiene una altura regulable. Esto permite que acudan por igual niños y adultos, mujeres y hombres; en definitiva, personas de todas las alturas.

Desde el mismo momento de su apertura, el Gran Palacio ha estado en pleno funcionamiento. A él acuden más de 10’000 personas cada día. Desde entonces 1981 y hasta hoy, millones de personas han recibido formación en este centro.

“La Educación debe ser sensible a las realidades cambiantes y dinámicas de nuestro país. Todos los aspectos de la educación, incluyendo su contenido y métodos, deben mejorar y perfeccionarse de acuerdo a la realidad en desarrollo.” (Kim Il Sung, 1980)

La Educación escolar y universitaria también vivió cambios tras el Sexto Congreso del PTC. El Congreso expresó la idea de que la Educación debe “adaptarse al continuo desarrollo y profundización de la Revolución”. Esta idea también quedó recogida en el Séptimo Congreso de la Liga de la Juventud Socialista Trabajadora (Octubre 1981).

Básicamente, desde la década de los 80 y hasta día de hoy, la Educación ha ido perfeccionando algunos aspectos, pero sin vivir grandes cambios.

Por ejemplo, desde 1978 comenzó a incrementarse mucho los materiales audiovisuales. Especialmente, se reforzó la enseñanza científica y de idiomas extranjeros a partir de materiales audiovisuales.

Todas las escuelas del país comenzaron a incorporar aulas preparadas específicamente para el aprendizaje de idiomas. Se puso especial énfasis en que los materiales audiovisuales sirviesen a los profesores para romper la monotonía de las clases. También durante esta época se redujo la cantidad de horas de clase teórica y aumentó aún más las clases prácticas, que desde entonces son la amplia mayoría dentro de las horas lectivas. En junio de 1983 también se decidió construir una piscina cubierta en cada escuela del país, para ampliar las posibilidades de educación física. Ese año se construyeron 400 nuevas piscinas y se reconstruyeron o mejoraron 890.

Se reformó completamente el sistema de exámenes, de forma que no se pide a los alumnos aprender “de memoria”, sino un aprendizaje dialéctico de los conceptos y de su aplicación práctica.

Finalmente, es también en la década de los 80 cuando se formula por primera vez la educación para niños superdotados y se flexibiliza la educación para niños talentosos. En 1982, una chica de 13 años fue pionera en este aspecto. A sus 13 años, era especialmente talentosa en Bellas Artes. La Universidad de Pyongyang de Bellas Artes preparó un curso especial para ella, combinando la Educación General y Educación específica para desarrollar al máximo su talento. Esta práctica se generalizó. También se abieron colegios especiales para niños superdotados.

2.7.3 – Los últimos 20 años: Educación y nuevas tecnologías de la información.

Los años 90 son los años en los que Corea del Norte vive la primera crisis económica de su historia.

Los motivos son fundamentalmente externos, pero las consecuencias afectan a todos los sectores del país.

Uno de los objetivos clave hasta 1998 fue mantener las conquistas de la Revolución.

Dado que no se podía avanzar, al menos no retroceder. En este sentido, Corea ha seguido dando educación gratuita y obligatoria de 11 años a todos los jóvenes. El 100% de los gastos relacionados con la Educación no obligatoria también han seguido estando cubiertos por el Estado. Se mantiene toda la infraestructura educativa, la metodología y los contenidos, las actividades extraescolares y la Educación para niños talentosos. En general, no se retrocedió ni un solo paso, durante unos años en los que hubiese sido fácil reducir el presupuesto educativo.

Cuando en 1998 el país comienza a recuperarse progresivamente de la crisis, Corea se marca nuevos retos y comienzan a darse nuevos pasos hacia el objetivo de la intelectualización de toda la sociedad. Uno de los más destacables está relacionado con la introducción de la informática en la enseñanza.

A día de hoy, prácticamente no hay una sóla escuela en todo el país que no posea ordenadores, ya sea en las ciudades o en el campo. La Universidad Kim Chaek de
Tecnología fue pionera en crear una EBiblioteca, es decir, una biblioteca completamente dotada de medios informáticos. Le siguieron el Gran Palacio de Estudios del Pueblo y la Universidad Kim Il Sung. En total, 21 millones de volúmenes (libros, revistas, tesis doctorales,…) han sido digitalizados hasta el momento y se pueden consultar de forma gratuita desde cualquier ordenador del país. También se puede acceder a música y películas. Además, desde diciembre de 2007, la Universidad ha comenzado la tele-formación3. Las clases se graban y se pueden seguir en directo desde cualquier punto del país. Al final de las clases, los profesores responden a preguntas de los alumnos por medios digitales. Las clases quedan almacenadas y se pueden consultar en cualquier momento. También se pueden plantear preguntas por e-mail. En el primer año de funcionamiento, más de 120 clases fueron retransmitidas a través de este sistema.

Desde luego es más provechoso acudir a la clase de forma presencial, ya que el centro está dotado de modernos sistemas de presentaciones, imagenes 3D, audio,… Pero la posibilidad de acceder a unos conocimientos avanzados, aún sin participar de forma presencial en la clase, es un gran avance.

También existen numerosos programas de aprendizaje a través de software, por medio de programas de pregunta y respuesta, de reconocimiento de voz para aprendizaje de idiomas y de formación individualizada (avanzando en función del conocimiento personal, saltando rápido aquello que ya se domina y con muchos recursos para mejorar allá donde se necesita un refuerzo).

Es muy significativo contrastar este uso que Corea da a los recursos online con la tendencia que se va imponiendo en Occidente, más ligada a la protección de datos, la persecución del libre intercambio de archivos y cultura y a cobrar por acceder a materiales y artículos científicos. Bajo el socialismo, no se le ponen barreras al conocimiento, sino que este se pone al servicio del pueblo.

Mientras tanto, el capitalismo tiende a la mercantilización y, en consecuencia, a la restricción.

Desde luego, Corea no ha agotado las posibilidades que la red da a la formación. La exploración de este campo sólo está en sus primeros pasos y existen numerosos limitantes, como el bloqueo económico al que se ve sometido el país.

Hasta el momento, el país ha conseguido formar 2’100’000 personas con un nivel de graduado universitario. La rueda no deja de girar y se sigue avanzando. Estoy seguro de que en el futuro veremos nuevos y mayores éxitos en el ámbito de la formación.

3 – Principios de la Enseñanza en Corea

Hasta ahora, todos los puntos precedentes analizaban la historia de la Educación en Corea. En este punto se analizan los principios sobre los que ésta se asienta, principios que son inherentes a toda la historia de la Educación en Corea y que se han formado de modo progresivo.

3.1 – Juche y Educación

El marxismo del siglo XX ha interpretado de muy diferentes formas la construcción del socialismo.

Todas las teorías coinciden en una cosa: la sociedad comunista será una sociedad igualitaria. Pero a partir de ahí, cada partido puso énfasis en un aspecto diferente.

Algunas teorías incidieron más en el elemento material como aspecto clave para la construcción del socialismo. Es el caso, por ejemplo, de la Unión Soviética. Para los soviéticos, sólo se podría distribuir de forma igualitaria una vez existiera la abundancia generalizada. Es decir, el aspecto esencial es desarrollar al máximo las fuerzas productivas para acelerar la llegada de una sociedad de la abundancia generalizada, a partir de la cual se podrían comenzar a reducir las diferencias sociales progresivamente.

Sin embargo, para desarrollar al máximo las fuerzas productivas, en la versión soviética del socialismo, había que incentivar a los trabajadores a través, sobre todo, de incentivos materiales (primas a la producción) y de la creación de diferentes escalas salariales en función de la capacitación del trabajador. Es decir, los cuadros (ingenieros, directores de empresa, administradores,…) tienen un escala salarial superior a la de los trabajadores menos capacitados.

De esta manera, se fomentaba la formación y la productividad, pero apelando al interés material del trabajador.

Los soviéticos ponían el acento sobre la distribución4 (diferenciación de salarios, quién más produce y más formado está, más cobra), a pesar del peligro de crear diferencias sociales significativas.

Otras teorías consideraron que el aspecto fundamental del socialismo no es una mayor abundancia sino unas relaciones de producción de nuevo tipo. Por eso, en el trabajo diario no sólo deben producirse bienes materiales, sino que también deben reproducirse relaciones de producción socialistas. En esto hicieron hincapié, sobre todo, las teorías maoístas y guevaristas.

Tanto en China como en aquellas empresas cubanas que siguieron el modelo del Che, se pusieron en práctica experiencias en las que las formas de cooperación en el trabajo, el sistema de primas a la producción y la política de cuadros, no ahondaron las diferencias sociales, sino que las redujeron.

Por ejemplo, en la China maoísta, los ingenieros y directores de empresas debían trabajar un número de horas mensuales en labores manuales junto al resto de trabajadores. De esta manera, se evitaba reproducir la separación psicológica entre dirigentes y dirigidos.

En Cuba, los salarios eran fijos y todos los incentivos a una mayor productividad eran llamamientos político-morales o bien incentivos materiales que sólo se entregaban si era a todo el grupo y si el trabajo se había hecho de forma cooperativa. No se entregaban primas individuales.

En esta versión del socialismo, se intenta desarrollar al máximo las relaciones de producción socialistas y el impacto que éstas tienen sobre la conciencia. Sin embargo, el desarrollo de las fuerzas productivas en todos los países que adoptaron este modelo es menor que en aquellos donde se implantó un modelo de tipo “soviético”.

Corea no se mantuvo al margen de este debate. La idea Juche considera que para construir el socialismo se deben transformar la naturaleza (fuerzas productivas) y la sociedad (relaciones de producción), pero también al hombre. De estos tres aspectos, el fundamental es el último, ya que es el hombre quien cumple las otras dos funciones: transformar la naturaleza y transformar la sociedad.

La educación socialista, por tanto, tiene como principal función transformar al hombre. No sólo en la educación, en Corea siempre se antepone esta labor en todos los ámbitos de la vida. Pongo un ejemplo. En Corea, cada día de la semana un grupo de vecinos tiene asignada una serie de tareas comunitarias (jardinería, limpieza de calles, limpieza de señales de tráfico,…). Como todas las semanas, todo norcoreano tiene tareas comunitarias, esto genera un fuerte impacto sobre su conciencia ideológica. Es mucho más fácil que una persona que limpia la calle cada semana adquiera una conciencia cívica de no ensuciar, que si simplemente se lo hubieran enseñado en el colegio. Todo en Corea del Norte está pensado para transformar la conciencia ideológica del ser y consideraba positiva la diferenciación económica entre aquellos que más producían y los que menos.

Esto se justifica en que el socialismo es una sociedad en la que se espera “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” humano.

Esto es así porque si el elemento fundamental de la construcción del socialismo es el ser humano, hay que desarrollarlo al máximo. Especialmente, hay que tener en cuenta, que las personas no tienen de forma innata ninguna ideología y que el la formación ideológica es un proceso gradual y constante. Por tanto, en ningún momento se puede dejar de lado.

Respecto a la Educación, en definitiva, es necesario entender que en Corea no es simplemente un proceso de adquisición de conocimientos o de autosuperación, sino fundamentalmente la transformación ideológica, técnica y cultural del hombre.

Tres son los atributos fundamentales que han de desarrollarse: el sentido de independencia, la conciencia y la capacidad creativa. Es necesario comprender que en Corea se entiende siempre al ser humano como un ser social, que sólo puede ser viable y tener éxito actuando en sociedad. Por tanto, por independencia no se entiende individualismo, sino que el ser humano como sociedad no vive subordinado ciegamente a la naturaleza o a la anarquía social, sino que de forma creativa (segundo de los atributos) planifica y reconstruye el mundo social y natural para ponerlo de acuerdo a sus intereses.

Esto sólo se puede hacer a través del tercer atributo, la conciencia, que en lo referido al mundo y la sociedad es el conocimiento científico de los mismos y en cuanto a la conciencia ideológica se refiere al conocimiento de su posición como reconstructor del mundo.

Esta es la manera de los norcoreanos de entender la construcción del socialismo.

En la Educación esto tiene dos aplicaciones. Por un lado, en cuanto a método, los alumnos deben ser capaces de desarrollar un sentido crítico e independiente. Esto se desarrolla más en un punto específico referido al método.

En cuanto a contenidos, desde un punto de vista Juche, es necesario formar revolucionarios que conozcan a la perfección el propio país y los requerimentos de la Revolución. Sólo así un coreano es capaz de saber cómo transformar la naturaleza y la sociedad de su propio país. Esto no excluye, desde luego, enseñar conocimientos referidos a otros países o procedentes de los mismos. Pero sí que exige que estos conocimientos se analicen de forma crítica, planteándose la siguiente pregunta: “¿Cómo es aplicable esto a la transformación de la naturaleza y la sociedad en Corea, en función de los requerimientos de nuestra Revolución”?

Por eso, los coreanos aprenden, fundamentalmente, aquello que es útil para construir el socialismo y el comunismo en Corea. Se pone énfasis en el pasado y presente de Corea, en su naturaleza, geografía, economía y cultura, en la política del Partido del Trabajo y en sus tradiciones revolucionarias.

3.2 – Gratuidad

Para los norcoreanos, el acceso a la Educación solo es genuino cuando ésta es gratuita.

En la mayoría de sociedades capitalistas, existe Educación obligatoria. Sin embargo, muchas personas no pueden acceder a la misma a partir de determinados cursos, ya sea por el coste de materiales escolares, prácticas de laboratorio, transporte,… o porque sus familias necesitan que todos los miembros, incluyendo los jóvenes, trabajen para poder sobrevivir.

Incluso allí donde existen determinados tramos de la Educación que son gratuitos, como es el caso del Estado Español, no existe un acceso igualitario a la enseñanza. Los hijos de las familias adineradas pueden permitirse una Educación privada, elitista y que no sufre determinados males que normalmente se asocian a la Educación pública: masificación de aulas, escasez de recursos y alumnos que sufren fracaso escolar como consecuencia de las situaciones que se viven en sus hogares.

Ninguna de estas situaciones suceden en Corea, donde toda la Educación es pública y gratuita. El 100% de los niños del país de entre cinco y dieciseís años están escolarizados. De esta manera, el Estado se responsabiliza enteramente de los jóvenes hasta la edad laboral. El resto de tramos de la enseñanza son también gratuitos, incluyendo prescolar, universidad, institutos técnicos superiores, educación para adultos,…

Los adultos pueden pedir bajas laborales para estudiar, durante las que conservan su sueldo y, en el caso de los trabajadores agrícolas, el 70% del valor de sus puntos de trabajo medios durante el último año.

No existen tasas de ningún tipo y son también gratuitas las prácticas, viajes de estudio, viajes al norte del país a lugares donde luchó la guerrilla, excursiones, transporte escolar, material escolar, actividades extraescolares… etc. El Estado entrega gratuitamente dos uniformes escolares al año, uno por cada tipo de estación (cálida o fría). No existen diferencias entre ciudad y campo en cuanto a condiciones de la Educación, salvo en lo referido al tipo de prácticas que tienen (un estudiante urbano aprende a manejar máquinas, coches,… y un estudiante rural a conducir un tractor). Tampoco existe diferencia entre sexos, siendo toda la enseñanza mixta.

La enseñanza social también es totalmente gratuita. Los estudiantes tienen cubierto acceso a bibliotecas, palacios de los niños, actividades socio-políticas,… Por último, se incentiva al estudio mediante un estipendio a los mejores estudiantes. Mientras que en Europa mercantilizamos la enseñanza, en Corea te pagan por estudiar.

3.3 – Contenidos, Pedagogía y Metodología

“El principio fundamental sobre el que se asienta toda la pedagogía socialista es que al final del proceso educativo, los alumnos deben ser personas revolucionarias, comunistas y de clase obrera.

Para ello, la Educación debe enseñarles las ideas revolucionarias del comunismo y, sobre esta base, el conocimiento científico del mundo y la sociedad. Por último, la Educación debe contribuir a que los alumnos desarrollen su condición física.” (Kim Il Sung)

El contenido de la Educación socialista es, por tanto, revolucionario, científico y realista.

Se compone de tres grandes bloques.

  • Educación ideológica: El objetivo fundamental de la Educación en Corea, como habíamos visto, es transformar de forma integral al ser humano. La educación ideológica tiene un aspecto moral: crear hombres y mujeres nuevas, dotados de una moral comunista. Pero la educación ideológica es también, en Corea, la formación de una cosmovisión revolucionaria que permita entender la esencia profunda de los fenómenos sociales. En Corea el aspecto ideológico es el fundamental: “no sirve de nada a la sociedad una persona con fuerza física o conocimientos técnicos, si ideológicamente no es consciente y moralmente es un degenerado”. Juegan un papel importante la Unión de Niños y la Liga Socialista Juvenil “Kim Il Sung”, especialmente a la hora de formar en la moral comunista a los jóvenes.
  • Educación científico-técnica: El objetivo es dar conocimientos generales y especializados que se adapten a las necesidades en desarrollo de la ciencia y la técnica del país. Este aprendizaje se da, fundamentalmente, sobre la práctica. El aprendizaje teórico sólo es completo una vez que se combina con la capacidad real de aplicarlo.
  • Educación física y estética : El objetivo es, en el caso de la educación física, asegurar que los alumnos puedan tener éxito en su vida laboral adulta y en las tareas de la defensa nacional.
  • La cultura física se trata de popularizar a través del deporte diario, en el que todos los alumnos participan. Todas las escuelas del país cuentan con piscina cubierta y la mayoría de ellas, también, con varias pistas de fútbol, baloncesto, volleyball,… Los deportes más populares son los de pelota, aunque también la natación y diversas modalidades de patinaje. Son famosos, también, los espectáculos deportivos masivos, como el Arirang, realizados por decenas de miles de estudiantes. De esta manera, se fortalece el sentido de colectivismo y organización.

En cuanto a la eduación estética, se celebran anualmente concursos de pintura y literatura en cada escuela y a diferentes niveles administrativos (urbano, provincial, nacional,…). También es parte del programa educativo que cada alumno se especialice, como mínimo, en un instrumento. La educación estética trata, sobre todo, de fomentar que los alumnos sean sensibles a la belleza y a los sentimientos.

En cuanto a metodología, el conocimiento se basa en la enseñanza heurística. Se trata de fomentar la independencia y creatividad de los alumnos a la hora de resolver los problemas. El educador es más bien un guía que induce hacia el conocimiento, pero que no dicta ni da clases magistrales. No se permite la coerción, el profesor siempre tiene que ser capaz de hacer avanzar por sí mismos a los alumnos en su conocimiento. Es importante el uso de materiales variados, especialmente los audiovisuales e informáticos.

Se valora mucho la fuerza del ejemplo, ya que las personas jóvenes son muy sensibles a las cosas nuevas y tienen un fuerte sentimiento de justicia. No existen exámenes donde se tengan que demostrar conocimientos aprendidos de memoria, sino que se busca un manejo dialéctico de los conceptos. Finalmente, tampoco se permite el castigo ni pegar a los alumnos. Se insiste en que los errores se arreglan mediante una persuasión incansable y haciendo ver a los propios infractores en qué se han equivocado. Aquí tiene mucha importancia la vida organizativa y la práctica de la crítica y la autocrítica, muy frecuentes en Corea.

Por otro lado, es importante comprender que en Corea, el aprendizaje práctico compone la mayor parte del programa educativo. La industria y los ministerios asignan parte de sus presupuestos a crear máquinas de última generación que van directamente a parar a las escuelas. De esta manera, los alumnos aprenden directamente sobre la práctica y en función de la última tecnología de la que dispone el país.

Pongamos un ejemplo. Durante un curso académico, un alumno de 14 años tiene de media unos 60 experimentos de física. Todos estos experimentos se realizan en dúos, de forma que todos los estudiantes pueden hacerlos personalmente. En la Educación superior, los experimentos se hacen de forma individual. En las Universidades de Tecnología, entre 35 y 40 semanas se dedican al aprendizaje en prácticas reales. En las facultades de Medicina, Pesca o Agricultura, las prácticas duran incluso más. Esto no quiere decir que los alumnos se dediquen a trabajar. Cuando van a hospitales, centros de producción, granjas cooperativas,… los alumnos se enfrentan a situaciones reales, pero siempre hay profesores que explican y guían el aprendizaje. Es una mezcla entre teoría
y práctica.

Finalmente, en Corea tiene mucha importancia la educación social y la vida militante, a través de actividades políticas y sociales desarrolladas, fundamentalmente, por la Liga Socialista Juvenil “Kim Il Sung”.

3.4 – El profesorado

Como hemos visto, el objetivo fundamental de la Educación en Corea es formar revolucionarios, transformar al ser humano. Por lo tanto, el rol y la responsabilidad del profesor va mucho más allá de la de un simple difusor de conocimiento o ilustrador. En Corea, a los profesores se les conoce como revolucionarios de carrera, cuya misión en transformar a los alumnos en revolucionarios.

El perfil de profesor-revolucionario no es fácil de adquirir. Los profesores tienen una intensa vida organizativa y política. Todo profesor está encuadrado en células del partido o en organizaciones de masas, como la Unión de Profesores, Unión de Artistas, Unión de Escritores,… en función de la especialidad.

Al mismo tiempo, los profesores tienen que ser competentes y saber trasmitir conocimientos.

Como en Corea han desterrado la clase magistral y han optado por un sistema heurístico, existe el dicho que para que un profesor pueda enseñar una cosa, necesita antes saber cien. El aspecto que determina la calidad de la Educación es la competencia del profesor.

Por eso, se organizan muchos y muy diversos cursos para mejorar los conocimientos científicotécnicos del profesorado, así como su nivel ideológico y la metodología de enseñanza.

Continuamente hay lecciones modelo, clases abiertas, foros científicos y educacionales, encuentros para intercambio de experiencias, seminarios,…

También existen numerosas publicaciones políticas, científicas y académicas destinadas a profesores. Entre ellas “El diario del Profesor”, “Kindergarten”, “Profesor del Pueblo”, “Cuaderno de Propaganda para Profesores”,… que incluyen revistas, periódicos, libros de referencia y colecciones de ensayos científicos.

Por otro lado, los profesores tienen numerosas visitas a lugares donde ocurrieron batallas revolucionarias, visitas de inspección y estudio en fábricas, empresas, cooperativas y establecimientos educativos y culturales. De esta manera, su formación es continua.

En cualquier caso, la formación básica de todo profesor es universitaria. La Universidad Kim Il Sung fue la primera en abrir una facultad de Educación, pero a día de hoy existen varias universidades estatales y al menos una regional en cada provincia.

Finalizando ya, puede resumirse que en Corea existe un gran respeto por la figura del profesor. Este tiene un rol diferente al de otros países, dado que la Educación tiene una misión más elevada: transformar al ser humano. La formación de los profesores tiene mucha importancia y sólo los revolucionarios pueden llegar a ejercer la profesión. Por eso, no es raro que muchos profesores hayan llegado a ser miembros electos de la Asamblea Popular Suprema. De esta manera, el profesorado es uno de los ejes sobre los que asienta la calidad de la Educación en Corea.

Juan Nogueira López

1 Economic Development in the Democratic People’s Republic of Korea (Dr. Hong Sung Un). Los datos recogidos en esta primera parte, proceden de este libro. Estos datos coinciden con diversas publicaciones occidentales, de muy distinta procedencia (algunas incluso con claro sesgo anti-comunista). Es, por tanto, una fuente fiable, especialmente, porque muchas publicaciones occidentales se basan en visitas de campo de expertos europeos y americanos a la República Popular Democrática de Corea. Pongo algunos ejemplos Phillip Hookon Park: “Self- Reliance or Self-Destruction?” (?Auto-sostenimiento o Auto-destrucción?); White (1982), Harrison Salisbury (1972), Eberstadt (1993),…

2 Por ejemplo, en los años del Primer Plan Septenal (1971 – 1976), 414.000 familias de la ciudad y 472.000 familias del campo recibieron nuevas viviendas, de forma completamente gratuita.

3 http://www.kcckp.net/en/news/news_view.php?3+435

4 De hecho, el Manual de Economía Política de la URSS hablaba de “lucha enérgica contra el igualitarismo pequeñoburgués”